Nº 27 - año 2010 - 13 de agosto de 2010
   
 
 

 

 

 
   

Entre los elementos distintivos  del Partido Nacional Uruguayo,  merece recordarse que elaboró, unos breves, sabios e imperecederos mensajes, que desde su vigencia, han fijado un marco  principista   irremplazable para el accionar de sus seguidores.
 
El 10 de agosto de 1836 el Gral. Manuel Oribe, dictó su famoso decreto, que dispuso que todos los servidores del país, militares, policías, guardias nacionales, funcionarios civiles y ciudadanos no enrolados, llevaran en su atuendo, una cinta blanca con la leyenda: "Defensores de las leyes" y las instituciones de la República. Tiempo después, hacia 1872, en una decisión que se les atribuye a Juan José de Herrera y a su hijo Luis Alberto, elaboraron un escudo del Partido, a cuyos  símbolos rodearon  con  una  reflexión magistral: "Somos idea, la unión nos hará fuerza". En pocas palabras, una definición de los servidores blancos (ser idea) y un postulado que marcaría los mejores momentos del porvenir (la unión de todos los integrantes).

Finalmente, el 25 de noviembre de 1896, después de haber lanzado el movilizador manifiesto que se llamó el Grito de la  Coronilla, el General Aparicio Saravia, en el atardecer de esa jornada, concluyó una arenga a sus hombres y se comprometió con su vida a dar todo "Por la patria".
 
Ninguno de los creadores de los tres dogmas cívicos que mueven al Partido, estampó su nombre en los aludidos mensajes. Coincidieron, sin duda, en que el protagonismo debía ser, y lo sigue siendo, el de todos los que abrazan ese ideario inobjetable. Patria y ley, idea, unión y fuerza, así de simples y así de enormes los hitos del programa de la colectividad más añeja del mundo. Sin incursionar en contenidos económicos  cambiantes, ni involucrarse en doctrinas o filosofías vulnerables.
 
A 174 años de la primera consigna, debemos recordar a todos los actores de aquel tiempo romántico que no muere. En especial a las damas nacionalistas (madres, esposas, novias, hijas y nietas) que a lo largo de esos años, con inefable ternura y tal vez del mismo costurero familiar heredado,  bordaron con amor las divisas para sus seres queridos que muchas veces no volvían de los campos de batalla.  Ahora, cuando muchos en nuestro país sueñan  con la patria grande, otros tantos, recordando los sacrificios del pasado, sienten la hermosa obligación de vivir despiertos y vigilantes, identificados con los inolvidables mensajes que siguen haciendo verdaderamente grande nuestra patria chica…

SECRETARIA DE ASUNTOS SOCIALES - PARTIDO NACIONAL