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Una de guapos: Mujica, Astori y el incendio de Ancap

18/12/2015 Sin Comentarios

Gabriel Pereyra (El Observador)

En una de las últimas conversaciones telefónicas que mantuve con el presidente Tabaré Vázquez le pregunté por qué su gente le estaba haciendo esto. Por qué los gremios, por qué se quedó solo con la esencialidad, por qué las disputas internas. No me dio una respuesta concreta, dijo que había mucha agitación con el tema del presupuesto y que confiaba en que el año que viene fuera más calmo.

A estar por los últimos cruces entre frenteamplistas por el tema ANCAP, el tránsito hacia 2016 será eterno aunque apenas falten unos días.

El déficit que la administración encabezada por Raúl Sendic dejó en ANCAP es un hecho, ahora, de allí a esta encarnizada batalla pública que están librando los pesos pesados del Frente hay un trecho, quizá no muy largo, pero un trecho al fin que hace que esta situación de fin de año sea en realidad solo un fotograma de un largometraje que comenzó mucho antes de las elecciones.

Vázquez-Astori

Pero comencemos por las relaciones entre los principales dirigentes del Frente. Vázquez con Astori. Algunos pueden querer olvidar, pero antes de que Vázquez asumiera su primer gobierno y aplastara a Astori en la interna del Frente, la relación entre ambos era más que distante. ¡Las cosas que decían uno del otro en la corta! Astori despreciaba –no exagero el término– la falta de conocimientos de Vázquez en términos no solo económicos. Vázquez veía en Astori a un hombre con características bien distintas a él, que proviene de una familia humilde de La Teja, que se hizo de abajo y que en el mundo del fútbol logró roces con sectores populares de los que Astori estaba lejos. Pero, cuando Vázquez ganó, ambos asumieron las circunstancias del momento y Astori fue su ministro de Economía. Adquirieron confianza uno en el otro y hoy Vázquez le cede la derecha a Astori en cuestiones que trascienden lo económico.

Mujica-Vázquez-Astori

Mujica con Vázquez y con Astori. Mujica y Vázquez son dos animales políticos de una raza bien distinta. Aunque posiblemente Mujica tenga más diferencias ideológicas con Astori que con Vázquez, en lo personal la consideración que tiene de uno y de otro quedó plasmada en el libro Una oveja negra al poder, de los periodistas Ernesto Tulbovitz y Andrés Danza.

Dijo Mujica: “Pobre Danilo, le falta sex appeal. Siempre está por ser presidente y va a seguir ahí porque no tiene picardía, le falta maldad.Puede ser admirado, no querido. (…) Hace sentir la distancia de clase”.

Con ser críticas, las expresiones de Mujica acerca de Vázquez tienen un cariz más profundo. “Tabaré se puede mezclar mucho más (con la gente) pero nunca sabés lo que está pensando”. “Es probable que (Astori) sea más buena persona que Tabaré. Tabaré a veces te da la impresión que usa a la gente. Tiene alguna cosa que no me convence”.

Pero cuando asumió la Presidencia, con Vázquez en su retiro de la residencia del Prado, fue con el astorismo que Mujica tuvo que lidiar luego de que, por meros intereses políticos, designara a Astori en Economía. Usar a la gente, a veces la política se trata de eso. Mujica tuvo que soportar una y otra vez las caras largas, los frenazos y las sugerencias de los seguidores de Astori en conflicto con los asesores económicos del presidente. Ahora nos venimos a enterar de que las cosas eran peor de lo que parecían. Y llegó ANCAP y la relación entre Mujica y “el bueno de Danilo” está como ya sabemos.

La carta de Mujica

Mujica sabe que la gestión de algunas empresas públicas fue bastante mala, pero en estos momentos no tiene otra que salir a defender su gestión. En el mujiquismo existe la convicción de que a través de ANCAP el astorismo le está cobrando viejas cuentas. La senadora Lucía Topolansky, esposa de Mujica, dijo en El Observador TV que todo esto del astorismo en torno a ANCAP es “una jugada”.

Pluna

Viejas cuentas. Por una decisión de Mujica respecto de Pluna, varios astoristas, entre ellos el entonces ministro de Economía Fernando Lorenzo, marcharon por los juzgados acusados por los resultados de gestiones desprolijas pero hechas en nombre del presidente, al que preservaron en todo momento.

Si Astori no pudo cobrarle aquella cuenta a Mujica pudo ser porque el ministro de Economía se había caracterizado hasta ahora de cuidar mucho la unidad (incluso la cuidó cuando le gritaban “traidor” por haber apoyado una reforma constitucional impulsada por los partidos tradicionales). Pero también pudo ser porque en el origen del desastre de Pluna hay una foto de Astori firmando la privatización de la aerolínea a manos de Matías Campiani y su grupo.

Pero hay más cuentas pendientes. El mujiquismo ve que, más allá de los números de ANCAP, el astorismo está tratando de hacer con Sendic lo que no pudo en la campaña electoral. En esto al astorismo le está pasando un poco lo del pastor mentiroso: en campaña hicieron tantas cosas para que Sendic no les compitiera por el espacio político (uno de los principales seguidores de Astori recorrió algunos departamentos visitando a gente de Sendic poniendo en duda la condición sexual del presidente de ANCAP y considerando que eso iba a utilizar para afectar sus condiciones electorales). Basura pura. ¿Cómo no van a ir ahora contra Sendic cuando sí tienen argumentos un poco más fundamentados que sus opciones sexuales?

La carta de Astori y aquella mentira

Una de las cosas que Astori revela en su carta es que en el pasado gobierno hubo dos equipos económicos en los hechos: uno liderado por el Ministerio de Economía y otro por la Oficina de Planeamiento y Presupuesto. Cuando el entonces periodista de El Observador Claudio Romanoff estampó por primera vez sobre el papel la existencia de estos dos bloques, en el astorismo, sobre todo, echaban espuma por la boca y lo negaban. Cuando algo niega una cosa cierta, es un mentiroso. Astori revela en esta carta que mintieron todo el tiempo sobre esto. Por otra parte cuenta que, severamente, él y sus seguidores en el Ministerio de Economía advirtieron que las cosas se estaban haciendo muy mal con las empresas públicas. O sea, advirtieron que se estaban haciendo cosas que en el futuro, ahora, íbamos a pagar todos. Una vez más: uno puedo suponer que los astoristas no se fueron del gobierno y denunciaron públicamente este asunto en aras de la unidad.

Pero esta foto tiene un capítulo anterior, cuando, durante el primer gobierno de Vázquez, Astori estuvo a punto de irse de Economía por diferencias en el presupuesto a otorgarle a Educación. Paradoja, el que evitó que se fuera fue Mujica. O sea, aquello era tan grave como para ameritar una renuncia ¿y esto de las empresas públicas no? Como en el caso de Pluna por acción, esta vez por inacción el astorismo es corresponsable de este déficit de ANCAP que pagaremos todos. Sabían qué iba a pasar y lo callaron todo el tiempo y recién ahora lo salen a decir por la prensa. Ahora todos pagaremos la desprolijidad de unos y el silencio cómplice de otros.

Ponchazos

En sus cartas, Mujica y Astori terminan diciendo que a ellos nadie se los lleva con el poncho. Muy guapos ambos. Pero, y en esto también parecen tener una diferencia con Vázquez en la expresión de la guapeza, el presidente de la República suele repetir: “Para un guapo siempre hay otro guapo”.

A uno le faltó el coraje para, mientras sus subalternos desfilaban por culpa suya ante la Justicia, haberse presentado ante un juez a declarar que él fue el autor intelectual y primer responsable de ese mamarracho de Pluna. Al otro le faltó el arrojo para decirles a los suyos que no toleraran más que se les estuviera haciendo un agujero a las arcas del Estado –ya fuera en ANCAP o en otros entes– y pedirles que se fueran de los cargos, como él una vez amenazó con hacerlo cuando no creyó digno seguir adelante.

Ahora podrán sacudir el poncho todo lo que quieran, pero con un poquito más de audacia le hubiesen ahorrado estas llagas a la sociedad. Y si la sociedad está pagando por eso, es de esperar que a ellos estos asuntos, tarde o temprano, les pasen la factura.

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