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Que debemos comprometer al pueblo de Venezuela

18/12/2015 Sin Comentarios

 Jaime Mario Trobo

El tránsito que Venezuela emprende desde el 6D hasta la instalación de la nueva Asamblea Legislativa no está exento de complejidades y amenazas. Por ello la comunidad internacional y especialmente la regional debe informarse cabalmente sobre lo que allí ocurre y acompañar sin pretender intervenir en aspectos internos su proceso.

Esto es así, porque, a saber por las declaraciones del Presidente Maduro, de varios de sus funcionarios y del Presidente saliente de la Asamblea, parece no haberse comprendido cabalmente el alcance del veredicto popular. Todos los resultados electorales tienen una causalidad, en ocasiones inciden variados factores en la opinión pública y orientan su voto, la gente no es de nadie y nadie tiene derecho a acusarla de “traidora” cuando hace uso de su libertad y del secreto del voto. El secreto del voto es el arma más potente de la Libertad, por cierto que no basta con votar para que una democracia se precie de tal sin adjetivos que la minimicen, sino que ese ejercicio ciudadano responsable debe derivar en la asignación de responsabilidades para los electos y gobernantes, para que se ajusten ética y moralmente a sus competencias, sin transgredir las normas de convivencia y respetando escrupulosamente el estado de derecho.

Es por ello que en Venezuela se impone una reflexión serena, aunque para algunos sea imposible, sobre el resultado y sus consecuencias. A la totalización del poder y el magisterio de la ideología no pueden arrebatarle el triunfo al pueblo que dio su veredicto, en silencio, aún bajo presión, pero sintiendo el maravilloso impulso que da el anonimato del voto secreto para cumplir con su conciencia y no con el patrón.

Los que estamos afuera no podemos ser ajenos al proceso. Tenemos que ser enfáticos en nuestro compromiso de observar el fiel cumplimiento de las clausulas democráticas de los acuerdos de Mercosur, Unasur y OEA y advertir a quienes quieran hacerles un esquive que no estamos dispuestos a deslices autoritarios y caprichos ideológicos excluyentes.

En este panorama debemos reclamar con firmeza:

-Que Venezuela reingrese de inmediato al sistema interamericano de DDHH volviendo a reconocer la competencia de la Corte Interamericana de Justicia de la que se excluyó unilateral y vergonzosamente con un único perjudicado, el pueblo de Venezuela

-Que su Gobierno libere de inmediato los Presos Políticos, respecto de quienes reclaman organismos y organizaciones internacionales de DDHH inobjetables en sus antecedentes, para que Venezuela se aleje definitivamente de las prácticas de las Dictaduras fascistas de los 70 y los 80 en América Latina.

-Que las autoridades ejecutivas admitan seria y responsablemente que debe garantizarse en forma irrestricta la soberanía del pueblo de Venezuela sin utilizar el atajo de atrincherarse en el concepto de que la soberanía corresponde al gobierno y no a sus mandantes.

-Que en una tierra hermana, prospera y rica en su gente se puedan vislumbrar señales de tolerancia y dialogo, que quizás necesite acompañamiento de buena fe, para que Venezuela retome el prestigio que nunca debió perder.

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