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Grado Inversor

13/11/2015 Sin Comentarios

Ricardo Puglia

El significado del grado inversor para la deuda de un país es el rating que permite comparar los niveles de riesgo de la deuda que emiten tanto los gobiernos como las empresas. El grado de inversión es una clasificación otorgada a un país sobre una evaluación efectuada por las agencias calificadoras internacionales de riesgo crediticio, Fith Ratings, Standard&Poor ‘s y Moody’s, las que otorgan diferentes grados a la deuda para que inversores financieros puedan mantener dentro de su portafolio activos financieros rentables y de riesgo calculado.

En la década de los 90´s Uruguay fue una de las experiencias más exitosas como emisor de deuda pública en los mercados internacionales de capital. Las políticas económicas sólidas y el cumplimiento como deudor le permitieron acceder a los mercados pagando tasas bajas en plazos largos.

En 1997 las calificadoras Standard&Poor, Fith y Moody´s le otorgaron a Uruguay el grado inversor y colocó deuda a 30 años de plazo con un interés de 136 puntos básicos sobre la tasa pagada por los bonos de EEUU.

Uruguay no fue ajeno al derrumbe socialista de Rusia en los 90´s, donde una catástrofe económica y social, sin precedentes tal vez en la historia de la humanidad, se complementó con una crisis financiera, la moratoria de su deuda pública y la quiebra de su sistema bancario.

Desde el 2005, Uruguay se integró con más fuerza a la fiesta de la inversión especulativa como economía emergente. El FA (Frente Amplio) continúa dando los mismos pasos que terminaron con las burbujas de ingresos de capitales financieros especulativos en Indonesia, Malasia, Tailandia y Corea del Sur, generando devaluaciones, recesiones económicas, desempleo y hambre.

En 1998 el PIB, los salarios reales, la participación de la masa salarial, la cantidad de autos cero quilómetros vendidos alcanzaron niveles picos. No obstante, la mayor diversificación económica brillaba por su ausencia al igual que hoy en día. Difícilmente se pueda hablar de diversificación cuando las exportaciones están concentradas en commodities agropecuarios donde la frágil industria depende de ellos y los rubros de mayor crecimiento han sido las telecomunicaciones, la intermediación inmobiliaria, comercial y de servicios financieros.

La gran parte de la IED (Inversión Extranjera Directa) en Uruguay se originó en la compra de tierras, en gastos suntuarios y en inversiones de inmuebles de lujo. El resto de la IED ha sido esencialmente en grandes instalaciones vinculadas a la exportación de commodities o productos primarios con escasísima manufactura y empleo permanente bajo el régimen de zonas francas como las fábricas de pulpa de celulosa de Fray Bentos y Juan Lacaze con total exención impositiva.

El oficialismo se derrite, y festeja con alegría la colocación de deuda pública mientras que la formación bruta de capital fijo es baja (20%) comparada con Argentina 25% -a pesar de sus serios problemas- y China 40%. La IED que se aplica a la inversión es la construcción de fábricas, viviendas, compra de maquinarias, etc. Muchos edificios en la costa, tanto en Montevideo como en Punta del Este -7.800 apartamentos a la venta recién terminados- están sin vender y no imagino, más allá de la construcción de vivienda de interés social un shock de inversión pública.

¿Estamos transitando hacia una nueva crisis financiera como la ocurrida en 2002 luego que desde 1997 Uruguay fuera calificado con grado inversor?

El tiempo nos dará la respuesta, sin embargo, es muy probable.

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