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Violencia consentida

23/10/2015 Sin Comentarios

Jaime Mario Trobo

No he estado vinculado con el tema de la protección de los animales y la prevención de la violencia en estos, no porque no sea un tema interesante ni importante sino por una cuestión de prioridades. Otros colegas, con mayor conocimiento como es el caso del Diputado Martin Lema o el ex Edil Edison Casulo, se han ocupado responsablemente desde la mirada política de este tema. Y por cierto, caso claro en la actuación de Casulo en el ámbito Departamental de Montevideo, han sido las denuncias, exigencias y recomendaciones que su accionar en la Junta Departamental produjeron respecto de los zoológicos, deprimente realidad escondida detrás de la bondadosa imagen que se pretende dar a los ocasionales visitantes.

Tampoco tengo vinculación con ONG que trabajen en esta área, no obstante es un tema que me ha sensibilizado progresivamente. Y me ha ocurrido, recogiendo variadas experiencias, que encuentro necesario tener en cuenta esta cuestión en diversos planos de la actividad de gobierno y del sector público.

Desde la perspectiva de la salud de la población, la forma en la que tratamos a los animales, hincapié especial en las mascotas es un factor importante. Los perros, gatos y otros animales de compañía deben ser cuidados sanitariamente y protegidos para que no se conviertan en vectores de enfermedades en ocasiones fatales. Claro ejemplo ha sido la magnífica campaña impulsada por el Dr. Raúl Ugarte de lucha contra la hidatidosis haciendo hincapié en la prevención y sensibilización, especialmente de la población rural. Si no es solo por la sensibilidad que el ser humano debe demostrar por los animales que le acompañan en su peripecia, y respetar su calidad de vida, agreguemos otro factor, el de su importancia económica para una sociedad. Los animales de compañía, las mascotas, también contribuyen al desarrollo de muchas actividades económicas cada vez que sus dueños destinan recursos a su bienestar.

El Uruguay, basa su economía en la producción rural, de la que la ganadería es un componente determinante, bovinos, ovinos, aves de corral, yeguarizos, comparten proporciones desiguales pero importantes entre todas a la riqueza nacional. Y si bien su importancia económica se pone de manifestó cuando son sacrificados, los cuidados que reciben desde el punto de vista sanitario para constituirse en proteínas inocuas. También el sacrificio debe tener ciertas normas y reglas, ya no solo para mercados selectos, sino en general por el cumplimiento de normativas internacionales que suponen exigentes procesos de calidad. La producción animal en nuestro País en los últimos tiempos es víctima de varios flagelos, el abigeato, la faena clandestina, pero también los predadores, que en algunos casos son salvajes como puede ser el jabalí, el zorro, el carancho, etc., y también jaurías de perros vagabundos o perros cuyos propietarios no cuidan responsablemente y que causan daños importantes, especialmente a las majadas.

El análisis de los temas de la protección de los animales, el alcance de la legislación vigente que carece de algunas pautas y se excede en otras, son objeto de una demanda desde distintos sectores de la sociedad, las ONGs que protegen animales, las entidades rurales de productores, y otras deben tener un ámbito de trabajo para que las pautas que en el País se admitan sean comprensiva de todo el fenómeno de la relación de los humanos con los animales, los de compañía, los de producción, etc. Por ello el Ministerio de Ganadería Agricultura y Pesca tendrá una gran responsabilidad en el liderazgo de la CONAHOBA y los diálogos que allí se den para recomendar las acciones que el sector público debe orientar. Apostamos a que desde allí, y no como hasta el presente en la órbita del Ministerio de Educación y Cultura donde no se hizo absolutamente nada, se trabaje en positivo, teniendo en cuenta las distintas miradas y adoptando los cursos de acción que aseguren madurez en este tema.

Nos referimos al mismo Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca que parece no enterarse que en Uruguay, se producen sueros que son exportados a países del mundo que se ubican en espacios en los que está absolutamente prohibido el tratamiento utilizado aquí para producir los mencionados sueros. Se trata de un procedimiento que podemos calificar de inhumano, aunque este referido a un animal, mediante el cual a yeguas preñadas especialmente para inducir la producción de una hormona se le extraen partidas de hasta diez litros de sangre, en varias ocasiones durante varias semanas y luego se les provoca un aborto para volverlas a preñar en tiempo record y repetir el procedimiento. En Europa, más precisamente en Suiza y en Alemania esto está prohibido, pero nosotros nos dedicamos a hacer lo que ellos no quieren hacer para complementarle el negocio de los cosméticos, el engorde y la reproducción de cerdos o la industria farmacéutica. Todo una soberana vergüenza.

En estas horas estamos enviando al Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca un pedido de Informes para saber detalles de esta actividad y procedimientos y saber si hay tanto celo como se publicita respecto de los efluentes de los tambos para el destino final de la sangre extraída que no es exportada y se libera en cursos de agua contiguos a los establecimientos donde se realiza este tenebroso procedimiento productivo.

El caballo, símbolo de la libertad en nuestro escudo, emblema del esfuerzo del hombre de campo, compañero de las patriadas Orientales, meritorio exponente de deportes en los que Uruguay está teniendo un gran desarrollo, sirve a unos pocos para darles la sangre de sus yeguas preñadas para un negocio lícito aquí pero ilícito en Europa. Y que pasa? , como dicen algunos, No pasa nada!!!!!

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