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¿Recesión?

18/09/2015 Sin Comentarios

Ricardo Puglia

El economista español José Carlos Díez de pasó por Montevideo la semana próxima pasada, dio un par de conferencias sobre la situación en Europa y Grecia y al volver a Madrid escribió un artículo sobre la situación económica uruguaya.

Según Díez “tras 12 años de crecimiento y de fiesta, la sociedad uruguaya no quiere asumir que el viento que llega a Uruguay ha cambiado. Brasil ha entrado en una profunda recesión y Argentina está en una estanflación y pendiente del próximo gobierno que deberá gestionar la devaluación y el ajuste fiscal que Cristina no ha realizado y que será su herencia”.

El economista cree que los uruguayos debemos asumir el peor contexto. En ese sentido, afirmó que “Uruguay ya está destruyendo empleo (Fripur entre otros) y técnicamente se puede hablar de recesión, aunque el PIB (Producto Interno Bruto) no haya empezado a caer. Pero bien gestionada será una recesión normal y no una depresión como padecieron en 2002″.

En macroeconomía, la recesión se define como la disminución o pérdida generalizada de la actividad económica de un país o una región, medida a través de la baja de la tasa anual del Producto Interior Bruto (PIB) real, durante un periodo de dos trimestres consecutivos de caída. La recesión se suele caracterizar por una reducción de casi todas las variables económicas como son: la producción de bienes y servicios, el consumo (suelen descender las ventas de automóviles y viviendas), la inversión, el empleo, el beneficio de las empresas, las cotizaciones de los índices bursátiles y la inflación.

Algunas estadísticas recientes nos indican que en el período enero-agosto 2015, las ventas de vehículos cero kilómetro fueron por 33.661 unidades, 10,6% por debajo de lo observado hasta agosto del año pasado cuando la cantidad había sido de 37.653. Las exportaciones caen con firmeza después de que en los 12 meses a julio pasado, las solicitudes tocaran un máximo de US$ 9.670 millones, Según Uruguay XXI, en el acumulado de los primeros cinco meses de 2015, las solicitudes de exportación cayeron 9,9% en la comparación interanual.

El precio de la soja y otros productos agrícolas como trigo y maíz cayó entre 15% y 30% en el último año, pero los costos no se ajustaron aún y complican al sector agroexportador. Las principales empresas del sector están replegándose y dejando campos en zonas alejadas del litoral. Una de ellas es Union Agriculture Group (UAG), que devolvió en abril seis campos que tenía arrendados y renegoció sus deudas con más plazo. Otra es Agronegocios del Plata (ADP, propiedad del grupo argentino Los Grobo y empresarios uruguayos), que también está dejando tierras que arrendaba alejadas del litoral.

La tasa de desempleo en el primer trimestre del año 2015 se ubicó en promedio en el 7% (7,3% en marzo) de la población que desea trabajar. Los frigoríficos, metalúrgicos, comercio, construcción y salud, entre otros, deberán negociar nuevos ajustes al vencer los convenios firmados hace tres años y los gremios de la enseñanza y la salud permanecen en conflicto de cara al presupuesto quinquenal.

En los primeros siete meses del año se disparó la cantidad de cuentas corrientes bancarias suspendidas (1.857) y clausuradas a la vez que aumentó significativamente el número de empresas que se presentó a concurso de acreedores. 44 concursos de acreedores hasta julio 2015, mientras que durante todo el año pasado fueron 58 las compañías que debieron presentarse a concurso, lo que significa que a julio de 2015 ya se había alcanzado el 75,8% del total de 2014. Al comparar el período febrero-julio el aumento es de 41,9% en los concursos presentados este año.

Pese al acuerdo que congeló los precios de 1.400 artículos y a que el Banco Central (BCU) “planchó” el dólar en agosto, la inflación en los últimos 12 meses trepó hasta 9,48%. A su vez, en el acumulado enero-agosto fue de 8,17%, la más alta para ese período desde 2002. Una de las medidas que tomó el gobierno para intentar frenar la suba de precios fue contener el tipo de cambio sacrificando la competitividad de la producción uruguaya.

Todo indica que la situación es difícil y el autismo del equipo económico es tal, que difícilmente haya un giro a priorizar un modelo agroexportador competitivo a nivel regional y/o global. El modelo de creer que el consumo interno resolverá parte de los problemas no está dando respuesta en virtud de las bajas de ventas de los comercios y servicios agregándose a ello las altas tasas de interés para el financiamiento de tarjetas de crédito y préstamos personales.

El alza del precio del dólar en Brasil y el alza que vendrá también del peso argentino luego de las elecciones de octubre, auguran una floja temporada turística dado el anclaje del tipo de cambio de la economía uruguaya como variable controladora de la inflación a lo que se suma la falta de grandes proyectos de inversión.

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