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Yo no fui

11/09/2015 Sin Comentarios

Luis Alberto Lacalle Herrera, diario El País

El proyecto de ley de Presupuesto es el programa de gobierno de cada administración. En él se da cuenta de metas que se quieren alcanzar y de los recursos que serán necesarios para ello. Sueldos, gastos e inversiones dominan el articulado, no lo agotan.

Por supuesto que dicho proyecto no se redacta desde cero, en el vacío: es condicionado por la situación económica y financiera del país, y también por el entorno mundial, toda vez que se trata de proyectar cinco años para adelante en un mundo cambiante y desde una economía muy dependiente de lo que pase fuera de fronteras.

Hemos llegado al límite constitucional para que el gobierno exprese cuáles son sus metas en esta materia y a ello llegar. El Frente Amplio viene de estar en el poder diez años, por lo que es razonable suponer una continuidad reforzada por la presencia de los mismos nombres hoy que en el 2005, cuando se trataba de la primera experiencia en el poder. Tabaré Vázquez y Danilo Astori son los que firman hoy; fueron los que firmaron ayer…

La base económica sobre la que se proyecta el presupuesto es crítica. El déficit es hoy mayor que el de 2005, la inflación está a punto de superar el 10%, las inversiones disminuyen, la confianza de los inversores y los empresarios está en un nivel preocupante, el desempleo aumenta, las exportaciones disminuyen en valor y cantidad.

Veamos a que se puede deber esta situación. Los barros vienen de hace diez años, los lodos se ven ahora. Nunca vivió el Uruguay una situación de bonanza económica como la de la última década. Nunca se vio desperdiciar similar oportunidad de manera más clara. Detrás de todo esto hay dos comunes denominadores: el FA y Danilo Astori. Ninguno puede decir yo no fui… Las mayorías absolutas de que se gozó, usó y abusó, son las de los mismos sectores que hoy están en el gobierno, la responsabilidad de la conducción económica es de la misma persona. No es posible dejar pasar la afirmación del pasado viernes, del propio ministro de Economía, señalando que “el 70% del presupuesto viene de los anteriores gobiernos”, como si él hubiera estado en Groenlandia todo este tiempo. Ante todo su responsabilidad de 2005 al 2009, como ministro. Inventó el impuesto a los sueldos y jubilaciones, habló de “espacio fiscal” para seguir agrandando el déficit, abrió las puertas al más grande gasto que se recuerde, facilitó que se tomaran miles de empleados, impulsó un proyecto de presupuesto -en ese entonces- sin inversiones en Obras Públicas, no controló a los entes autónomos que nos regalaron gestiones como la de Ancap y fue causante de los 300 millones que costó Pluna, solo por mencionar lo más grueso.

En el período que acaba de terminar fue presentado por el presidente Mujica como el que iba a conducir la economía desde la vicepresidencia. Allí se sentó, en el Legislativo, tratando de pasar inadvertido mientras sus legisladores y sus amigos en el Ministerio de Economía le daban a la maquinista: más empleados (suponemos que con cuotas a los sectores), inventos de fondos para empresas fundidas, más gastos para Pluna, ni un chistido a la hora de votar absurdos, haciendo buena letra con la mayoría del FA. Antes de ayer por acción, ayer por omisión, hoy “yo no fui”…

Durante la campaña electoral le tocó disimular, cuando no mentir, acerca de la situación financiera y económica del país. Hasta al candidato Vázquez cayó en ese error inducido por Astori. El propio Presidente ha tenido que reconocer que la situación encontrada era peor de la que él sabía… o le habían informado. Estamos en ese momento en el que no sabemos si se nos quiere vender un tranvía o si ya lo hemos comprado y lo tenemos que pagar.

No hay 6% para la enseñanza, no se llega a ese nivel ni hoy ni mañana, salvo que, como van las cosas, sea tan flaco el producto nacional que el citado porcentaje se logre… No hay inversiones públicas, se confía en el sector privado, que pocas ganas tiene de meterse en honduras. Para arreglar los propios excesos, para mejorar la vidriera, antes del 1° de marzo se produjo el fiscalazo más brutal que se recuerde. Somos “los hijos de la pavota” pues baja el petróleo pero suben los combustibles, baja el petróleo y sube el boleto.

Nos hacemos cargo de lo que deben de estar pensando los votantes frentistas, embagayados hace diez meses, burlados por sus candidatos, embolsados por el Pit-Cnt, que llegaron a las urnas creyendo y hoy se despiertan. Son, en su mayoría, gente que cree en el Estado, en su primacía en lo económico y político. Pues bien, después de diez años, en lo esencial, no hay eficacia ni presencia estatal. Ni la seguridad, ni la salud, ni la enseñanza, ni la obra pública funcionan. Eso sí, Antel gasta que te gasta en cosas ajenas a su giro. Ancap funde al Ministerio de Economía, se le perdonan millones a Cuba, no hay manera de hacer funcionar el ferrocarril. El poder político se suicidó en el período 2005-2009, dando espacio a que gobernaran los sindicatos, diciendo que sí a todos los aumentos. ¡Se exoneraron de impuestos free shops, estudios contables y jurídicos, parrilladas y restaurantes, a cuenta de que serían inversiones necesarias! Todo tiene un solo editor responsable: Danilo Astori. El mismo que Ud. verá en la televisión, enseñando a los parlamentarios que ni él ni su equipo tienen nada que ver, que hay que mirar para adelante. En cualquier país serio este gobernante debería renunciar, pero es preferible que no lo haga, lo queremos de cuerpo presente a la hora del entierro…

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