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República versus Corporación

11/09/2015 Sin Comentarios

José Carlos Cardoso, montevideo.com

El gobierno del Frente Amplio propuso, tenuemente, en el Presupuesto Quinquenal introducir metas de gestión en la educación. Agregó otros elementos como estabilidad de los profesores en los centros y profesores cargo. Ya lo habíamos planteado hace cuatro años. Nuestra propuesta fue rechazada.

Estas normas vienen incluidas en la Ley de Presupuesto, y no como una reforma de la ley de educación, que sería lo lógico.

El rechazo no se hizo esperar. Los representantes de los sindicatos docentes que integran la dirección de la educación, ya expresaron “que el gobierno no está en condiciones de establecerles metas porque la autonomía se lo impide” Aseguran que, como los órganos son autónomos, “son ellos los que deben establecer esas metas”.

La autonomía de la educación tiene referencias muy claras y todos sabemos cuál es su límite. No puede avasallar la estructura democrática del país. La autonomía no traduce al sistema educativo en una republiqueta. No es de recibo limitar la acción de un gobierno elegido legítimamente.

El actual Presidente de la República obtuvo más de un millón de votos y se da la paradoja que, un funcionario, electo por docentes, es decir una representación absolutamente corporativa, le dice en un medio de prensa que “él no es quién para establecer metas en materia educativa porque eso violenta la autonomía y que ellos saben muy bien lo que tienen que hacer”. Kafkiano.

El concepto de Néstor Pereira, Consejero de ANEP en representación de los docentes de Secundaria, señalando las restricciones que tiene el gobierno en materia de educación es inaceptable.

Debemos recordar que el origen de esta situación está en el enorme error del Dr Vázquez de haberle dado a los sindicatos un lugar predominante en la dirección de la educación en la ley de 2007. Los sindicatos son representación corporativa y la dirección del sistema debe responder a la República que se expresa a través de los legítimos representantes del poder ciudadano que son los electores, no las corporaciones.

Los sindicatos no pueden dirigir el sistema educativo como tampoco pueden dirigir el Ministerio del Interior. Sería inimaginable que el sindicato de policías dirigiera el ministerio del Interior porque eso sería un sistema corporativo del que el Uruguay felizmente se alejó hace mucho tiempo. Lo que en el país predomina hoy es la República la que, integrada a través de sus órganos representativos electos por el pueblo, pone norte al país y es quien debe establecer las políticas de corto, mediano y largo plazo. No interpretar esto es abstraerse del concepto más puro de República y de Democracia.

Es inaceptable que por el mismo efecto señalado por los sindicatos el Parlamento no podría votar tales metas, cuando, obviamente, tiene todo el derecho a hacerlo. No descarto igualmente que la bancada del FA en una actitud complaciente y buscando un efecto placebo termine negociando retirar el articulado.

Me hubiera gustado mucho más que los avances planteados los hiciéramos modificando la ley de educación y que esta, comenzara a ser un instrumento serio, potente y vigoroso, para que la educación tenga el desarrollo que el Uruguay necesita.

Seguimos con un sistema muy débil. El Uruguay es lo que su educación logre de él. Sin educación perecemos. El mundo no nos espera. Calidad educativa es el llamado. O nos ocupamos mucho o Jo lamentaremos cuando quizás ya sea demasiado tarde.

 

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