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Tisa SI, Tisa No

04/09/2015 Sin Comentarios

 Jaime Mario Trobo

Este tema nacional, de importancia determinante para el futuro de nuestra economía y especialmente del área que produce más riqueza, los servicios, ha sido elegido por la izquierda como campo de batalla ideológica con el consiguiente daño para el País.

Mientras los grandes países han encontrado en la mesa de negociación del Tisa, el ámbito para tratar de avanzar en un capítulo en el que estas no han avanzado en OMC, y países de nuestra dimensión en la región también lo hacen, como es el caso de Chile, Costa Rica, Colombia, Paraguay, en la izquierda se prepara una “guerra” de final presumible que puede relegar a Uruguay a tener que hacer algún día e irremediablemente lo que los demás resuelven sin nuestra intervención.

En estas horas el Canciller, pareció silbar en la oscuridad, cuando ante un auditorio de empresarios, muchos de ellos de los servicios, dijo que el Gobierno se aprestaba a aceptar lo que resolviera la “mesa política” que a esta altura parece ser el desiderátum del Uruguay y que en realidad no representa a nadie, más que a militantes de una coalición en las que las mayorías profesan ideologías retrógradas. Cuando dice que la cuestión se va a resolver en la mentada “mesa”, cuando la responsabilidad le corresponde al Poder Ejecutivo quien conduce la política exterior y al Parlamento que interviene especialmente en los casos de acuerdos y tratados internacionales, está anunciando la disposición del Gobierno de someterse a quienes están contra la negociación Tisa.

Es posible que el Presidente Vázquez, luego del fiasco de la declaración de esencialidad en la enseñanza, tema elegido por la dirigencia sindical, especialmente los comunistas, emepepistas y radicales para darle una lección, sienta debilidad para encarar con independencia y decisión la defensa de la participación de Uruguay en las negociaciones. Lo cierto es que la carta que le quieren jugar los mismos, el sindicalismo ideológico, los comunistas y algunos mujiquistas termina siendo un juego con el interés del Uruguay.

El Canciller, tímidamente enunció que la decisión definitiva sobre este tema debería quedar en manos del Parlamento y se verificaría una vez que concluya la negociación y sea enviado el acuerdo para su ratificación. Es cierto, y sería muy bueno que al gobierno le diera el coraje, en las actuales circunstancias, de continuar negociando y poner en manos del Legislativo la solución definitiva, cuando llegue el momento. Pero lo cierto es que las condiciones políticas del momento, la sin duda feroz campaña que los opositores a la negociación realizarán a partir de ahora, con el objeto de mantener a Uruguay al margen de instancias determinantes en la negociación del principal producto nacional, los servicios, hacen pensar que el Presidente esta vacilando y en el umbral de acompañar la propuesta inconveniente.

Si bien el presupuesto es el campo de batalla más cercano, en el marco del cual se desarrollaran los enfrenamientos más notorios dentro del gobierno, el tema de la negociación del Tisa es quizás más importante en términos de futuro y largo plazo.

Pero en este panorama el Presidente tiene opciones que van masa allá de someterse a la “mesa política”, buscar en otros partidos con representación parlamentaria con quien contabilizar mayorías que tema a tema puedan viabilizar la aprobación de algunas leyes positivas e impedir la sanción de algunas otras que se consideren negativas o dañinas para el País. Pero para esto debe cruzar una frontera cultural para lo que la izquierda no está preparada, porque solo ha practicado la negociación endogámica para los grandes temas del país.

Si el Gobierno está convencido de las bondades del Tisa, debe continuar las negociaciones sin más discusión y sin distraerse y cuando llegue el momento ser capaz de admitir que en el Parlamento pueden encontrarse mayorías para su aprobación que no respondan aritméticamente a las que detenta hoy el Frente Amplio.

Nosotros también queremos y tenemos derecho a decidir sobre el futuro del País.

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