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Mérito del Frente Amplio

04/09/2015 Sin Comentarios

Ignacio De Posadas, diario El País

Fue crear el mecanismo de imputación (que no “exoneración”, como erróneamente se dice), parcial de impuestos para las donaciones dirigidas a cierto tipo de instituciones (educativas terciarias o en zonas marginadas, Teletón, investigadoras, etc.).

Lo resolvió el mismo “binomio” que tenemos hoy: Presidente Tabaré Vázquez y Ministro Danilo Astori. Confieso que, en mi época, no me animé a hacerlo.

Es una excelente idea, que beneficia a un universo bastante grande de personas, en su mayoría niños y adolescentes, que mucho lo necesitan.

Sorpresivamente aparecieron en estos días voces – aisladas- dentro del propio Frente Amplio, aduciendo que se debería eliminar parcialmente el régimen.

No debe presumirse mala voluntad, pero es inevitable suponer cierto desconocimiento de la realidad unido, quizás, a una sobredosis de ideología.

Sería un grave error con muy dañinas consecuencias.

Por lo que bien vale la pena tratar de atajarlo, despejando algunas confusiones básicas:

1º – Es un error considerar que la educación pública es un derecho pero la privada un privilegio. ¿De dónde?

2º – O que existe algo así como un sube y baja, que cuando mejora una hace empeorar a la otra. No son ni antinómicas, ni mutuamente excluyentes. No hay porqué tomar bandos, estar por una o por otra. Toda la educación es beneficiosa para la sociedad.

3º – Porque no existen educandos “públicos” y educandos “privados”. Todos son niños y adolescentes, personas privadas.

4º – De la misma forma en que tampoco hay, propiamente, dinero público y dinero privado: todos los recursos salen del sector privado y su destino último son los integrantes de la sociedad uruguaya, (privados ellos).

5º – Enorme error también es creer que el mecanismo constituye un beneficio o privilegio para la empresa donante. Por el contrario, en primer lugar sólo participan del régimen las empresas formales, las que pagan impuestos. Solo que con este régimen pueden elegir el destino de una parte (menor) de los impuestos que pagan, pero, además, para poderlo hacer tienen que sacar plata adicional de sus bolsillos.

6º – Lo mismo debe decirse del argumento que condena el sistema por ser un beneficio para los ricos. Como si gracias al mismo la gente de Carrasco mandará a sus hijos al Colegio en el Borro, para ahorrarse la escolaridad.

7º – Se ha dicho que el régimen hace que se privilegien unos pocos dado que las instituciones beneficiarias no reciben a todos los candidatos que se les presentan. Tampoco lo hacen las instituciones públicas, pero lo peor del argumento está en que significa un reconocimiento de la superioridad de aquellos: si fueran iguales o peores a las públicas nadie patearía.

Cortar el mecanismo significará provocar el cierre de muchas instituciones beneficiarias y obligar a sus alumnos a concurrir a escuelas y liceos estatales. O sea, el ahorro del Tío Bartolo.

La educación pública no se perjudica por la existencia de institutos privados. Es más, si no existiera una envidia xenofóbica, la comparación ayudaría a mejorar a aquélla. Tampoco va a mejorar la educación pública si se suprimen las aplicaciones fiscales comentadas.

Primero porque nada asegura que los fondos en cuestión irían para las instituciones públicas, pero sobre todo, porque se trata de poquísimo dinero.

Si la educación estatal no mejoró con la torta de plata que le viene dando la sociedad a través del Estado, estos pocos mangos ni le harán cosquillas.

Más aún si nos vamos a poner a hacer argumentos económicos, los recursos fiscales destinados a institutos privados reportan mucho más beneficios para la sociedad que los mismos montos en el sector privado.

Dicho en otros términos, el sector privado es mucho más eficiente, se lo mida como se lo mida: índices de repetición, porcentajes de egresados, horas de clase perdidas, funcionarios totales sobre alumnos efectivos… No hay con qué darle.

Resumiendo, hoy hay miles (literalmente) de niños y adolescentes que han gozado o están gozando de oportunidades que no tendrían si el régimen no existiera y que no tendrán si se elimina.

Ellos se perjudicarán y la sociedad también, privada de su aporte. Hoy lo tienen, gracias al Frente Amplio.

Que no lo pierdan por obra del mismo.

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