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Los hombres pasan, las instituciones quedan

21/08/2015 Sin Comentarios

Jaime Mario Trobo

Que Fernández Huidobro y Menéndez estén a cargo del Ministerio de Defensa Nacional es una circunstancia. También lo es que el Gral. del Aire Martínez sea el Jefe de la Fuerza Aérea. Y esta circunstancia como todas las referidas a la política tiene una vida incierta, tanto como la vigencia de la confianza y la satisfacción del Presidente de la República.

Que la Fuerza Aérea, que tiene a su cargo el cuidado y la defensa de la soberanía en el espacio aéreo, que forma a sus integrantes con alta capacidad técnica para que en sus distintas áreas actúen con eficiencia y profesionalidad, lejos de las influencias del humor político y dedicadas a una tarea que comparten con la Armada y el Ejército, en el concepto de la Defensa Nacional, es una cuestión permanente. Son necesarias, en nuestro concepto, imprescindibles para la protección de valores nacionales que van más allá del territorio y los recursos.

En estos días se han conocido episodios que parecen inverosímiles ocurridos en el seno de nuestra Fuerza Aérea, desde la incapacidad de cuidar un arsenal, que por otra parte es un hecho que se repite cada tanto sin que se corrijan incapacidades y debilidades, hasta la desaparición de volúmenes físicos importantes de materiales imprescindibles para mejorar las condiciones del segundo aeropuerto del país. Mientras tanto, la única expresión pública del Jefe de la fuerza ha sido manifestar su “dolor” y en reserva ante sus subordinados, acusar genéricamente de traición y amenazar con descubrirlo y castigarlo despreciando cualquier procedimiento civilizado y recordando las épocas de las vendettas.

No nos anima, mal que les pese a quienes no Saben interpretar nuestra función, el propósito de hacer daño a la Fuerza Aérea. Nos anima el de colaborar para que no le sigan haciendo daño.

Un Ministro que no asume su incapacidad para ser obedecido, porque no cuenta con la confianza para que le informen de cosas graves de su ámbito de acción, y un sub secretario que sabiéndolo o no es incapaz de controlar responsablemente una fuerza que opera bajo su mandato, no tienen razón de ser y su circunstancia está en fase terminal. Lo increíble es que el Presidente, a quien deben informar y a quien representan no reacciona, ni aún por amor propio. Un Comandante de una Fuerza, necesaria para nuestro País y su soberanía, que no la conduce, ni lidera, porque no sabe que ocurre en ella y para hacerse valer amenaza, es una circunstancia que debería dejar de afectarla.

Durante muchos años la consigna de la izquierda y especialmente de los Tupamaros ha sido someter a las fuerzas armadas al escarnio público. Por una circunstancia incomprensible los victimarios son ensalzados por las víctimas, y suele escucharse elogios a quienes hasta no hace mucho tiempo se encargaron de degradarlas culpando a toda la fuerza de las responsabilidades de algunos de sus indignos jefes. Parece aquello del síndrome de Estocolmo. Y en este panorama hay quienes dentro de las fuerzas han exculpado a los ofensores e inclusive les han devuelto ”trofeos” de guerra, como lo hizo un ex comandante de la fuerza en cuestión que devolvió a Mujica una bandera de guerra de su organización terrorista cuando mataba soldados y aterrorizaba a la población.

Estos Jefes, como estos Ministros son una circunstancia. La Fuerza Aérea es una institución permanente y hay que hacer lo imposible para que no siga sufriendo.

Paso al costado de los jerarcas del Ministerio de Defensa y del Comandante de la Fuerza.

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