Portada » Titular

Injustificados

14/08/2015 Sin Comentarios

Jaime Mario Trobo

Quizás lo poco que queda en claro, luego de la visita de Amodio Pérez, que encaró a sus compañeros terroristas con quienes ideó el desastre de la República en Uruguay, cruzando acusaciones de traición y entrega, es que la locura está lejos de ser la romántica historia que escribidores funcionales y desprejuiciados hicieron sobre su sangriento accionar.

Queda claro también que la consecuencia, querida o no, pero consecuencia al fin, de una larga dictadura militar que asumió la suma del poder público en Uruguay con perjuicio para las libertades, el derecho y la prosperidad, terminó encontrando una justificación en el accionar terrorista.

Ninguna de las épicas descriptas por funcionales adherentes a soluciones radicales, terroristas o dictadores responden a la realidad, son una gran mentira.

Es una gran mentira que los tupamaros lucharan contra la dictadura. Lo confirman hoy las acusaciones cruzadas de Amodio, Marenales, Huidobro, Mujica y sus secuaces de que el fin de su aventura sangrienta fue resultado de “traiciones”, sea de quien sea, poco importa, la fecha si importa y ello fue en 1972, un año antes del golpe de estado, de la instauración de la dictadura contra la que fabulan haber luchado

Es una gran mentira que los militares configuraron el golpe de estado como resultado de la acción de la guerrilla, ellos mismos confirman que la derrotaron un año antes del quiebre institucional.

Los extremos se tocan, las mentiras se parecen.

Pero en los dos casos los hechos que protagonizaron estos actores son injustificables.

Las Fuerzas Armadas, hasta la derrota de la guerrilla Tupamara actuaron en respaldo de las Instituciones y de las libertades. En el momento que sus principales, aconsejados por un sentimiento alejado de la dignidad militar resolvieron llevarse por delate las instituciones, con el penoso resultado que conocemos concretaron el error histórico, la dictadura,

Los Tupamaros, ensoberbecidos con sus métodos terroristas, intentaron destruir las instituciones y someter al pueblo uruguayo a la dictadura ideológica, despreciando la soberanía popular y atacando las bases de nuestra sociedad.

Ambas épicas se construyeron desde las mentiras, que hoy analizando el calendario, saltan a la vista.

 

 

Foto: diario El Observador

Envíenos su comentario

Agregue su comentario, o trackback desde su sitio. También puede suscribirse a estos comentarios vía RSS.