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Con los días contados

07/08/2015 Sin Comentarios

Ricardo Puglia

Brasil está pasando un mal momento. Dos crisis sin resolver, la política y el estado general de una economía que necesita crecer y equilibrar las alicaídas finanzas.

La escena política de Brasil se reencuentra con los fantasmas de agostos pasados. El suicidó del presidente Getúlio Vargas el 24 de agosto de 1954; siete años después fue el turno del presidente Janio Quadros quien renunció a su cargo; el 9 de agosto de 1976 un accidente automovilístico se llevó la vida del presidente Juscelio Kubitschek; el 16 de agosto de 1992 el pueblo brasileño realizó una movilización en las calle de las principales ciudades brasileñas exigiendo el impeachment del presidente Fernando Collor, quien fue depuesto por el Congreso.

El 16 de agosto próximo nuevamente el pueblo brasileño saldrá a las calles pidiendo el impeachment de su presidente, la Sra. Dilma Russeff. Acorralada por la falta de apoyo político del PSDB, principal socio y cogobernante de la coalición de izquierdas, el silencio petisa y con un índice popularidad del 9% de aprobación – más bajo que el recibido por Collor -, asediada por las posibles implicancias del proceso “Lava Jato” iniciado hace 500 días contra la corrupción en la administración de la petrolera PETROBRAS y calificada como mentirosa la propuesta electoral ofrecida para su reelección, son pocos los días que restan al frente de la presidencia de su país.

El presidente de la Cámara de Diputados, Eduardo Cunha – PSDB solicitó a once entidades y personas físicas que pidieron el impeachment de Dilma en abril pasado que actualicen los documentos originales.

El proceso “Lava Jato” iniciado por la Policía Federal en una gasolinera de Brasilia -lavaba dinero- está dando resultados inesperados como los 2,4 billones de reales bloqueados por la justicia, la recuperación de 870 millones de reales, 48 prisiones preventivas decretadas, 46 prisiones temporarias, 138 personas vinculadas ya denunciadas y 30 personas ya condenadas. Este proceso contra la corrupción llega a los corruptos y a los involucrados en la corrupción al mejor estilo del italiano Giovanni Falconi quien trabajó intensamente para desmantelar la Cosa Nostra en Italia siguiendo el trayecto del dinero.

No es sólo Petrobras la investigada sino que también hay sospechas de corrupción en la Caixa Federal, el BNDES  (Banco Nacional de Desarrollo), Eletrobras, a través del presidente de Eletronuclear, almirante Othon Pinheiro da Silva quien fue preso por la Policía Federal por la acusación de recibir 4,5 millones de reales por comisiones pagas por empresas integrantes del consorcio encargado de la conclusión de las obras de la usina nuclear Angra 3.

En la segunda quincena de agosto se espera el informe del Tribunal de Cuentas sobre el cierre de las cuentas del gobierno de Dilma en 2014. Este Tribunal ya dio señales que pretende rechazar los argumentos de Planalto acerca de las maniobras fiscales utilizadas en el ejercicio anterior para maquillar el desempeño de la economía.

Con el alza reciente de la tasa de interés indicada por el BCB del 14,25%, con una inflación esperada de 9,24% para 2015 Brasil está viviendo un desesperado proceso de volver al equilibrio económicos a la espera de la aprobación del ajuste fiscal o paquete fiscal en manos del Congreso como medida sanadora de los desequilibrios macroeconómicos alcanzados y con la cotización del dólar americano más alta de su historia.

El Estado de Río Grande do Sul, así como otros estados de la Federación se han visto impedidos de administrar sus cuentas por déficits siderales que llevaron recientemente al pago en cuotas de los salarios de los funcionarios del mes de julio y a la reciente tercera propuesta oficial de diez proyectos de ley estadual validando el necesario ajuste fiscal.

Fuentes vinculadas al ex presidente Lula comentan que ya ha hecho los cálculos ante un posible impeachment de Dilma o su eventual renuncia. Su círculo cercano manifiesta que Lula está arrepentido de haberla escogido como sucesora de su herencia política dado que se ha revelado como incontrolable y poco competente para dirigir el gobierno de coalición de izquierdas. Los cacerolas han comenzado.

Es altamente probable que el vice presidente, Michel Terner asuma la presidencia con el compromiso de no disputar la reelección de Lula en 2018 siempre que la recuperación económica sea exitosa.

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