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Al alcance de la mano

24/07/2015 Sin Comentarios

Jaime Mario Trobo

En la lectura de los análisis que politólogos y editorialistas realizan sobre la realidad política nacional, se desarrolla el pensamiento de la incapacidad de la oposición de marcar su cancha, organizar una agenda, e influir sobre los acontecimientos. Y esta percepción que ha ganado a los propios actores políticos del Partido Nacional, es motivo de comentario permanente. Le echamos las culpas a otros, constatamos que no somos eficaces, nos demostramos que siempre estamos detrás de los temas que plantea el gobierno, estamos de comentaristas no de actores. Y lo cierto es que desde la tribuna es imposible influir, más que con algún grito para desorientar a los players en algún momento del partido.

Tenemos que meternos en la cancha, procurar con coordinación y sin superponernos que los temas que el Partido elige vayan apareciendo en a escena y el FA se sienta obligado a responder, a dar su opinión y el Gobierno a tomar medidas. Hay que ir a fondo.

Hay algunos ejemplos claros y reveladores que el problema es de constancia. El fenómeno impresentable de PLUNA, rindió sus frutos al cabo de un buen tiempo. Maduró, mientras el gobierno trataba de esconderlo en una de sus operaciones de maquillaje propagandístico habituales. Es cierto, algunos episodios lo precipitaron, como la foto, pero la tenacidad con la que Carlos Moreira trabajó se premió con una ciudadanía que despertó del letargo y reconoció el grave asunto. La fantasmada practicada por el delegado sindical en ASSE, nepotismo, corrupción, mafia, pesada sindical y sometimiento de funcionarios resultó luego de denuncias interpelaciones a un Ministro comunista que ni uruguayo era, que Luis A Heber siguió con meticulosidad y persistencia. El escándalo de amiguismo del FONDES donde Mujica y su séquito prendieron una “velita al socialismo”, para financiar amigos y campañas electorales con plata de los nuevos ricos del petróleo, hoy devenidos en mendicantes, va a madurar y la ciudadanía caerá en la cuenta de otra tropelía incontrolada.

El doble juego de gobierno y oposición, tiene una vida corta, en la medida que nosotros asumamos que tenemos un rol principal en la vida del País. Rol de denuncia, si claro, pero de denuncia y seguimiento, persistencia, búsqueda, acopio de información, que seamos una puerta confiable para quienes conocen el monstruo desde adentro y lo aborrecen pero tienen miedo. Porque el miedo se apoderó de mucha gente, el poder totalizador se ha usado eficazmente y todos los sabemos, la amenaza, la sospecha, la desconfianza, y a esa ciudadanía el Partido Nacional le debe ofrecer garantías.

Pero no está solo allí la clave de nuestra práctica gubernativa, está en formular una agenda, paralela, agresiva, relevante, que ponga encima de la mesa los temas más importantes de la vida de la sociedad. No es la reforma de la Constitución, es la Educación, la Vivienda, las oportunidades para los jóvenes del interior y del Montevideo olvidado de los asentamientos, la de los trabajadores en negro, no la de las elites sindicales que llegado el momento se pronuncian por el FA como único instrumento de reivindicación de reclamos populares. La agenda debe ser la nuestra. Y lo que debemos usar para imponerla es lo mismo que se usó en los ejemplos que dimos más arriba, persistencia, paciencia, objetivo claro de triunfar y método para desarrollarlo.

Tenemos respuestas para los principales problemas del País, los escribimos en nuestro programa de Gobierno en las elecciones internas y en las Nacionales de Octubre y en esas páginas están las claves de la agenda del Partido Nacional.

Para pasar de comentaristas de nuestra propia incapacidad, de simples lectores de las culpas que nos echan los analistas y politólogos que constatan que el País se encamina al Partido único, dependemos de nosotros mismos. Método, paciencia, blanquismo, patriotismo y una fuerte autoestima que nos anime como grandes protagonistas.

Que hubiese sido de las Libertades si los revolucionarios del 97 y del 04 se hubiesen dejado llevar por los editoriales. Es nuestro desafío.

Está al alcance de la mano el lápiz para escribir la “agenda”.

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