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¿Socialismo?

17/07/2015 Sin Comentarios

Luis Alberto Lacalle Herrera, (publicado para diario El País)

Recientemente el presidente Vázquez y alguno de sus conmilitones del Frente, han recurrido a menciones muy explícitas acerca de sus intenciones de llevar a nuestro país “al socialismo” o de dar un “viraje a la izquierda” en la conducción del gobierno. Las mencionadas convocatorias, más allá de que alguno de los muchos grupos integrantes del FA siempre se definieron como socialistas, suenan más bien al común recurso futbolístico de “vamo’ arriba”, propio de un equipo que no encuentra su estrategia, que no coordina, que no juega bien y entre cuyos hinchas y jugadores comienza a cundir el pánico.

¿Es en serio lo del socialismo? ¿Lo puede tomar la mitad mayor del país como un emprendimiento fundamentado? En caso afirmativo ¿cómo se llevará a cabo tan grande cambio?

No es poca la preocupación que estas tan autorizadas palabras nos provocan. Desde que la entonces CNT resolvió patrocinar, a fines de los 60, la creación de un brazo político para sus planes, al igual que los sindicatos ingleses que inventaron el Partido Laborista, similar a los frentes populares de los 30, los comunistas y sus aliados tejieron las primeras alianzas donde se encontraron los propios PC entonces escondidos en el FIDEL, los socialistas muy disminuidos después de la aventura de la Unión Popular, un PDC que aun enarbolaba la doctrina social de la Iglesia en su versión latinoamericana, batllistas de Pregón y Michelini y algún otro movimiento.

En ese entonces ya Castro se había proclamado marxista leninista y estos compatriotas eran sus seguidores más fieles, excepto los Tupamaros, por ese entonces entretenidos en destruir la democracia plural (que el propio Fidel llamaba la pluriporquería). ¿Eran socialistas de verdad? Seguramente que los que dirigían lo eran. Claro está que entre Arismendi, un teórico de nivel mundial en ortodoxia comunista y los demás había una distancia. Unos eran los cretinos útiles, otros los que manejaban el tinglado cuya única figura de real destaque era el general Seregni.

Hoy ha pasado el tiempo, llegó el ejercicio del poder, con mayorías absolutas y recursos sin precedentes. Suena patético el llamado de Mujica acerca del socialismo. ¿Qué hizo para acercar el Uruguay a esa meta? ¡Nada! No hizo nada en ningún tema importante, salvo hablar y macanudear por el mundo, haciéndole gracia a Soros y Rockefeller que lo usaron para probar en cuero ajeno lo de la marihuana libre. Ni el ferrocarril, ni el puerto atlántico, ni Aratirí se hicieron, salvo en la intención de favorecer a los extranjeros, al igual que en Montes del Plata o de temerle a los sindicatos, como en la educación.

El que ha tenido el más grande poder en forma continua durante estos diez años -Astori- ¿es socialista o ha llevado adelante algún proyecto en ese sentido? Toleró lo del Fondo de Salud, única medida más o menos encaminada al socialismo. La mejor prueba de ello es que no funciona y ha liquidado tanto a la Salud Pública como a la privada. Agregó el actual ministro el impuesto a los sueldos y a las jubilaciones que no nos parece de cuño socialista, toda vez que carga los ingresos sin deducciones, sin quitar el IVA que grava el consumo mientras exoneran de impuesto a la renta a casas de cambio, estudios contables, free shops, restaurantes y demás emprendimientos populares. Eso sí, los clavos, lo que no marcha o no sirve, lo financiamos todos a través del Fondo del BROU al que contribuimos al pagar los más altos intereses en los préstamos sobre sueldos y jubilaciones.

Se agitan vientos tupamaros para reformar la Constitución. Es parte del molde sudamericano marca Chávez que otros han ensayado y los compatriotas copian fielmente, seguramente que por aquello de la patria grande y demás pavadas engaña bobos.

La receta del finado comandante era regalar dinero, malgastar prosperidad, apretar a la prensa, doblegar al poder judicial y todo ello envolverlo en un atractivo paquete de reforma de la Constitución. ¡Parece mentira que en materia política se nos quiera llevar al nivel de esos regímenes, de Ecuador, Venezuela o Bolivia! Siempre lo de afuera, siempre lo importado, siempre la novelería y el fastidio de no tener entre nosotros campesinos explotados o indígenas perseguidos, para hacer más parecido el modelo.

Los planteos, más allá de sus aspectos folclóricos, son de importancia y es necesario que de ellos se informe a la opinión pública. Por acumulación sabemos que los comunistas quieren la democracia centralizada (dictadura) que después de casi cincuenta años de dominar un tercio del mundo no fue capaz de alimentar o hacer avanzar a los pueblos sometidos.

Los socialistas caseros son más difíciles de definir porque consideran a Felipe González, a Tony Blair y a Ricardo Lagos como “fachos” y después de diez años de gobierno no se les conoce una sola propuesta revolucionaria, más bien un buen maquillaje frente a los votantes. Del Dr. Tabaré Vázquez tenemos serias dudas. De muchacho, como le ha pasado a muchos, después de vacilar entre varios partidos, se inclinó por el Socialista. Ahora. En la hora de la sapiencia que traen los años, no creemos que lo sea. Primero porque es un hombre inteligente y se habrá dado cuenta ya de que lo de las clases y su lucha, lo de los trabajadores contra los emprendedores, no cuela más. Lo sabe cómo político y como importante empresario. Segundo porque después de estar en el pescante, en el gobierno, se comprende mejor el pragmatismo que es la esencia de la conducción política.

Pero los anuncios y las convocatorias están hechas. Veremos lo que sale de ese intríngulis.

Fuente: http://www.elpais.com.uy/opinion/socialismo-enfoque-luis-alberto-lacalle.html

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