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El camino positivo

19/06/2015 Sin Comentarios

Oscar Silveira

Hay que comprender para entender. La elección pasada debe ser comprendida como un primer paso en un proceso de cambio para la política partidaria.

La emergencia de la candidatura de Luis Lacalle Pou no debe quedar solamente como una anécdota de una buena campaña, es una señal hacia donde el Partido Nacional debe ir.

No olvidemos que los partidos son base, sustento y motor para las sociedades conformadas por ciudadanos conscientes y partícipes en las decisiones públicas. Sin partidos fuertes y ciudadanos conscientes la “democracia“ es un simple formalismo, un juego más de simulación en la sociedad contemporánea del entretenimiento.

Comprender que el emergente que generó “por la positiva“ fue un pedido de cambio, es el primer paso para transformarnos en el motor de un cambio real y sustentable de la sociedad uruguaya. Papel que nos asigna la historia y nos justifica en el actual proceso político nacional.

No debemos caer en la dinámica parlamentaria o política tradicional, debemos revelarnos y nuevamente apostar por la innovación.

Lamentablemente, gran parte de la dirigencia política uruguaya, y sus analistas, siguen viendo la realidad a través de una cultura política prehistórica.

El tiempo de la identidad por confrontación (“yo soy lo opuesto al otro“) se derrumbó, más o menos, con el muro de Berlín. Hoy la identidad y la justificación como actores públicos se reconoce (y por tanto construye) gracias al aporte que se haga al desarrollo integral de la sociedad.

En ese nuevo rol entran toda la gama de las acciones imaginables pero la gran diferencia es que están justificadas por el momento específico y legitimadas por una comprensión hermanada con la opinión pública y no con la lectura del interés electoral.

Para algunos la campaña “por la positiva“ fue una construcción publicitaria, para otros es la actitud natural del candidato pero para otros (en los que me incluyo) es la interpretación de lo que significa la política contemporánea. Por eso creemos (en plural pues es compartido) que “el camino positivo“ es la máxima prioridad para los próximos cinco años. Darle sentido político, darle respuestas y quitarle los prejuicios que le lograron pegar desde el Frente Amplio  en la campaña electoral debe ser nuestro esfuerzo principal.

Que quede bien claro, no se construye una sociedad mejor desde la negativa. Todo intento de construcción pública que sea en contra de algo o alguien tiene mal comienzo pero lamentablemente peor final. Parece de perogrullo pero lamentablemente no para Uruguay.

Vivimos en un país que está acostumbrado, como los televidentes de Game of Thrones, en ver que los intentos de construcción positivos terminan “traicionados o decapitados“ (o ambas cosas). De otra manera por si alguno no sigue la serie de HBO: vivimos en un país que prefirió el “pisar para crecer“ en lugar del “creer para crecer“ por tanto no resulta extraña la duda.

Por eso es necesario mirar hacia afuera, dejando el ombligo que seguirá allí, para darnos cuenta que el desarrollo de los países se construye solamente cuando un líder asume y convence sobre el camino positivo a sus pares y a la sociedad en su conjunto.

A partir de ello se genera una unidad nacional que permite el nacimiento de la energía colectiva necesaria para las grandes transformaciones. El ejemplo de Adenauer en la Alemania de post guerra es uno de los casos paradigmáticos.

En un momento histórico como el actual, el Partido Nacional debe comprender que su mayor aporte y su mejor apuesta es transformarse en el ejemplo de “política en positivo“. Ese es el camino y esa es la mejor manera de honrar el sacrificio de nuestros mayores.

La actualización práctico de “lo que es bueno para el país es bueno para el Partido Nacional“ pasa en la redefinición del rol y la postura, pasa por transformarse en actores que muevan una ya muy anquilosada maquinaria. Uruguay requiere transformaciones profundas, requiere creatividad e innovación, debemos inundar de ganas y energía todos los espacios, ganarle por cancanscio al “no se puede“, al “da lo mismo“ o al que se que ocupen los que ganaron.

“Por la positiva“ no es estar a favor de todo o no criticar nada. Por la positiva es una actitud frente a los problemas que quita antes de tomar una posición los prejuicios y los beneficios menores, una manera de ver la realidad que en todos los casos prioriza el beneficio colectivo ante el interés particular. Por la positiva es sumar ideas, integrar visiones, buscar alternativas, superar obstáculos y compartir resultados. Así avanza el mundo, la política debería también intentarlo.

“Por la Postiva“ es mover todos los árboles para que caigan los frutos y despierte a todos los uruguayos.

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