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El Poder de la Presidencia. Hasta dónde?

12/06/2015 Sin Comentarios

Jaime Mario Trobo

Una cosa es la representación política y otra la representación social. No comparto entonces el criterio que el Gobierno del FA y en especial el Presidente Tabaré Vázquez sostienen, para reducir a una expresión menor, la presencia de los partidos con representación parlamentaria en la administración en los espacios creados para el control de la gestión.

El Presidente Vázquez actuó rápido para la conformación de su gabinete y seguramente a ello lo aconsejó el querer evitar enmarañarse en una negociación interna dentro de su partido que le significara ceder espacios importantes de su propio poder. Esa táctica que adoptó ha sido elogiada por quienes observan el partido “desde afuera” y pueden fungir de comentaristas. Pero sin duda la estrategia que lo animó fue la de la acumulación de poder en torno a la “Presidencia”.

Esto puede parecernos un problema exclusivo del partido de gobierno y allá ellos con sus métodos, practicas y mecanismos internos. Pero cuando el talante de acumular poder en la Presidencia, conformado en una estrategia afecta las relaciones con otros partidos, subvaluando la legítima representación de más del 50% de la ciudadanía, la cosa se complica, pasa a ser un problema de gobernabilidad y de respeto al fino equilibrio que en un gobierno republicano debe existir para garantizar entre otras cosas la transparencia y el vigor del estado de derecho.

La representación de la oposición, en el ámbito descentralizado o autónomo, cuyo sistema se construyó a lo largo de décadas para que el Uruguay y su administración, el estado, no fuera sólo competencia de un Partido, se ha devaluado gravemente, y no podemos soslayarlo. Se ha devaluado no sólo por la escuálida representación que en volumen y en cualidad de los espacios el gobierno frenteamplista de Tabaré Vázquez ha resuelto conceder a la oposición, sino porque se ha pretendido entreverar el sentido de la representación política con el de la representación social. Dos cosas muy diferentes.

Sobre dos áreas de una gran sensibilidad, política y social también se ha establecido un cerrojo, fruto de capricho o interpretación interesada que desprecia las virtudes de la participación plural en las decisiones de los grandes temas que conducen. Los partidos de la oposición no han sido participados de la integración de la Enseñanza ni de la Previsión Social. Y ello prende ser justificado porque en esos ámbitos existe, porque lo determina la ley, representación de interesados ( en el caso del BPS, jubilados, trabajadores y empresarios, y en el caso de Anep, etc. gremios de funcionarios docentes).

No tiene nada que ver la representación de grupos de interés o especialización con la representación política, por tanto no justificamos que ello sea utilizado para afirmar que en estos ámbitos los partidos no deben estar. En dos grandes temas del futuro del País, precisamente allí debería estar vigente y fuerte una representación política de la oposición, para controlar, para opinar y para decidir, sin perjuicio de los atributos que la mayoría debe tener por su condición de tal.

Estos son casos graves, a mi juicio. Mientras tanto, anestesiados por las jugadas tácticas de Vázquez para aumentar su poder, debemos asistir a la creación de Secretarias de tal o cual tema en la presidencia, algo que la Constitución no permite y que la buena práctica de un gobierno republicano desaconseja.

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