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Como digo una cosa, Astori dice otra…

12/06/2015 Sin Comentarios

Ricardo Puglia

Los dichos del mujiquismo continúan vigentes. Al asumir el pasado primero de marzo el Presidente de la República, anunció que en materia económica se continuaría con “la línea trazada hasta el momento a través del equilibrio fiscal – sic!!!- y se tomarían las medidas pertinentes para llevar la inflación en un rango meta entre un 3 y 7%, ubicándose en el eje del mismo en un plazo aproximado de 18 meses”.

El titular de Economía indicó que la meta fiscal del período será de 2,5 % del PBI de déficit fiscal. Astori indicó que para llegar a eso se deberá “disminuir el desequilibrio que hoy tiene el país que es de 3,5 % del PBI”. Al cierre de la administración Mujica, las cuentas de 2014 arrojaron el mayor déficit público de la historia del Uruguay desde la crisis del 2002, lo que significa un negativo de aproximadamente US$ 1.900 millones. Según el ministro, se definieron reglas generales para generar “ahorro y reasignación de gastos” en las empresas públicas a través de la limitación del llenado de vacantes, disminuir la cantidad de horas extras, recortar el gasto en publicidad y eliminar los “programas de jubilación anticipada” – gusto a poco -

Observamos que el concepto de equilibrio fiscal del Presidente no se condice con el de su ministro, uno habla de equilibrio fiscal para la tribuna y el otro de desequilibrio fiscal para los sindicatos públicos y empresarios. Astori proyecta mayores gastos que ingresos durante los cinco próximos años de gobierno, aproximadamente 7.000.000 millones de dólares más que incrementarán el bolsón heredado de la administración Mujica.

La financiación de este cósmico déficit del tercer gobierno del Frente Amplio será financiada probablemente con más endeudamiento del Estado, con nuevos impuestos o aumentos de las alícuotas de los existentes, con aumentos de los valores imponibles de los inmuebles y con una inflación de una rigidez tal que difícilmente se ubicará en el rango meta anunciado.

El crecimiento económico que vivió el Uruguay desde 2004 hasta 2014 se está desacelerando. Observamos la pérdida de 24.000 puestos de trabajo en el primer trimestre de 2015, caída en las ventas en todos los rubros domésticos y en las exportaciones. Así como recibimos precios excelentes por nuestras exportaciones agrícolas-ganaderas y exportamos cantidades muy importantes que permitieron altos guarismos de crecimiento del PIB, la tendencia mundial hoy es a la baja, sea de precios, o sea de cantidades de los productos exportables.

El endeudamiento de 35.000 millones de dólares en 2014 (13.000 millones de dólares en 2004) cerrará en 2020 con más de 40.000 millones de dólares. Uruguay deberá pagar más intereses por el monto nominal de la deuda tomada y ello amplificará el déficit fiscal.

En cuanto a la tasa de inflación y del rango meta señalado por la presidencia creemos que no será posible su cumplimiento. Estaremos más cercanos a rozar el 10% anual de la mano de los reclamos presupuestales de los funcionarios del Estado quienes semiparalizarán el país en cuanto el Parlamento comience la votación del presupuesto quinquenal. Esta incipiente recesión elevará el precio del dólar y se espera además que la Reserva Federal de EEUU aumente las tasas de interés en el segundo semestre de 2015.

La estructura productiva y exportadora del Uruguay continúa siendo la misma que en los tiempos que gobernaron los partidos tradicionales. Nada ha cambiado, si nuestro ministro de economía fuera Gerente de Administración y Finanzas de una empresa privada en cualquier rubro de actividad ya lo habrían enviado al Seguro de Paro los accionistas al no crear la riqueza suficiente capaz de equilibrar las finanzas y los resultados económicos. Pero, como los déficits los paga Juan Pueblo y este no está sindicalizado, seguiremos derrochando recursos genuinos en los gastos corrientes como la compra de un avión presidencial para la comodidad del Poder Ejecutivo.

Hace años vengo observando el comportamiento de los ministros de economía y finanzas, que de economía sólo llevan el título y de finanzas hacen piruetas. No existe ningún plan de desarrollo económico propuesto por el frenteamplismo. Sólo las consecuencias de un mal manejo de las finanzas públicas a su antojo y cuando tímidamente cruzan a la vereda privada como las empresas deudoras del Fondes, se enfrentan a resultados permanentemente negativos y de dudosa legalidad.

Pensar en desarrollar una industria cinematográfica y los cientos de actividades que conlleva, ampliar las granjas de crianza de esturiones, fomentar la filmación de spots publicitarios para el mundo, incrementar los desarrollos de software, crear tecnología de punta en materia agrícola-ganadera, reconstruir la industria de la pesca, incrementar los servicios marítimos en tierra dando cientos de servicios a las flotas pesqueras del Atlántico Sur e industrializando parcialmente la pesca, crear una auténtica ruta de transporte fluvial que reduzca los actuales costes del transporte carretero y entre cientos de desarrollos más, invertir privadamente en líneas férreas, fomentar el incremento de dirigentes empresariales uruguayos que cada día se pierden más por la venta de sus empresas a capitales extranjeros, etc., etc., son ideas que el ministro y sus asesores no tienen en cuenta.

Estos son los verdaderos desafíos de la economía y no continuar engordando un Estado que todo lo puede, caro, ineficiente y no competitivo para vivir de doctrinas y fantasmas que sólo pueden empobrecer a los habitantes de esta tierra viviendo una mediocridad intolerable.

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