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Lacalle en Nosotros

13/02/2015 Sin Comentarios

Federico Abdo Gauna

El 3 de febrero de 2015 el Dr. Luis Alberto Lacalle como Senador de la República dio su, por ahora, último discurso en el Parlamento. 
La prensa y la gran mayoría de las personas ven aquí el cierre de una etapa, nosotros no nos animamos a eso, si bien la lógica indica que así fuera preferimos por prudencia decir que vemos sólo un mojón más en el camino de su intensa vida política.

Con Lacalle siempre habrá un capítulo más. Un rol nuevo cumplido con afán de excelencia en el servicio al país y a nuestro Partido.

¿Quién sabe cuál es el paisaje atrás de la loma?

Luis Alberto Lacalle significa para muchos de nosotros, una convicción hecha vida, una forma de sentir el país, su único desvelo público, de modo concreto y sin fisuras.

Su vida misma es un modo de pensar hecho carne y hueso, jamás le vimos una pose, un maquillaje para entrarle al votante, ni para simpatizar a nadie por el mero hecho de caer en gracia. Él viste y habla con todos de igual modo, quien cambia es el auditorio, no él. 

A todos debe el mismo respeto.

Esto es algo que hasta sus más acérrimos rivales deben admitir aunque no lo digan.

Nadie podrá decir que Lacalle no es y ha sido orgullosamente coherente, entre lo dicho y lo hecho. En tiempo donde todo se mide antes de decir, de marketineros y de “outsiders”, Lacalle es un político profesional que siempre ha dicho lo que ha pensado y sentido, incluso más, ha hecho lo que antes ha dicho.

En tiempos de medias tintas, más valor toma su ejemplo, se puede ser exitoso haciendo lo que hay que hacer, o, mejor dicho lo que el corazón y le pensamiento propio dictan que hay que hacer. Nunca fue fotocopia, siempre auténtico.

Para nosotros los blancos es además de un político que brillantemente expone nuestro sentir e ideal, es un símbolo vivo de qué es ser buen blanco, de cómo relacionarnos entre compañeros, de cómo ejercer un liderazgo, de poner sobre cualquier cuestión el interés nacional como filtro a la hora de tomar posición, y, sobre todas las cosas un paradigma de oriental en tanto no guarda el elogio por el mero hecho de que quien sea su destinatario sea un adversario.

Alguna vez ha dicho con su ironía y asertividad: “Muchas veces han firmado mi carta de defunción y la han tenido que romper, acá estoy”. 

A la calumnia y la ordinariez trapera, les respondió con trabajo de hormiga, con levantarse más temprano aún que antes, los lengua larga cuentan los votos con los dedos, y, él obtuvo 1 millón de votos en su última presentación electoral.

No sólo eso : no hay rincón del Uruguay que no haya embarrado su suela.

El Jefe como nos gusta decirle sin dudas marcó una época, pero más allá aún, marcó a un sinnúmero de personas que en cualquier rincón de nuestro país, en discusiones fermentarias, hemos defendido su forma de ser, y, pase lo que pase, si las elecciones fueran cualquier día, volveríamos a votar al Doctor Luis Alberto Lacalle, porque el tiempo siempre sabio le ha dado la razón.

Querido Jefe, cuando todos pensamos que no había más nada que agregar a la vida de Don Luis Alberto de Herrera, habrá que agregar al menos una línea que diga : “ su nieto Luis Alberto Lacalle le ha rendido honor con su accionar, fue un gran presidente, y, es un gran blanco.” 

Gracias, para siempre suyos:

Nosotros sus militantes.

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