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Larga vida al Presidente Vázquez

19/12/2014 Sin Comentarios

Luis Alberto Lacalle Herrera

Uno tiene que aprender a leer los signos del camino. No se le pide al dirigente político una capacidad adivinatoria, pero sí que sea un baqueano, que como tal, se puede equivocar, pero tiene que imaginar el rumbo, porque quien no piensa en los próximos pasos, no camina. En este momento estoy viendo señales en el camino de nuestro país. Señales que me preocupan.

Señales que son no luminosas sino, por el contrario, oscuras. Luces que se van apagando, y si uno las mira todas, advierte –por lo menos, quien habla; seguramente muchos otros también– que no es el camino deseado.

Voy a enumerar, simplemente, los datos que surgen de la realidad y mi obligación es tratar de darles un sentido de armonía, un sentido.

En primer lugar, reforma constitucional para hacer modificaciones importantes a los derechos y a las prácticas democráticas.

Luego, tribunal constitucional para controlar al Poder Judicial, al que, cuando emitió opinión contraria al oficialismo, se le amenazó hasta con cortarle los recursos.

Afirmaciones públicas de que si no hay mayoría en las Cámaras, esta se consigue en las calles. Paros de los sindicatos a cuenta de un eventual Presidente de la República. ¡Nunca había habido un paro de estas características, pero se hizo un paro diciendo que esa era la prueba que querían darle a ese candidato de la amenaza que tenía por delante!

Afirmación de que se desea tener un ejército con cintillo partidario –según se dijo– de,  como mínimo, el 30 %; que por lo menos es un porcentaje minoritario.

No termina allí, utilización de los controles tributarios del Banco de Previsión Social y de la Dirección General Impositiva como amenaza. Y podría seguir.

Veo estas señales como el camino bolivariano que algunos quieren que el país transite, y no estoy haciendo una generalización con respecto a la coalición que nos gobierna y nos gobernará. Quiero que esto quede dicho en forma bien clara: algunos quieren el camino bolivariano. ¡Ojalá me equivoque!, porque tengo hijos y nietos, y este no es el destino que quiero para nuestro país.

El desprecio y el vaciamiento constitucional ha sido la norma de la conducta presidencial durante este período, aunque mucho más grave fue la violación, durante el período anterior, nada menos que de la disposición que garantiza las elecciones, que establece como requisito dos tercios de votos para cambiar normas electorales, sagrada conquista de la ley de 1925 que fue la que puso fin a las revoluciones en nuestro país y trajo la concordia. La ley mediante la cual se crearon las alcaldías y las correspondientes elecciones se votó por mayoría simple,  y aquí se señaló al Frente Amplio –no por mí porque no estaba presente– que era inconstitucional, pero siguieron para adelante nomás, porque «esas son cosas burguesas, formales» y estamos nuevamente en la misma historia.

Por todo esto y alguna cosa más: ¡larga vida y salud al Presidente Tabaré Vázquez!…

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