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¿Hermanos o compañeros?

05/12/2014 Sin Comentarios

Michael S. Castleton – Bridger

Es de conocimiento público la condición de masón del presidente electo.

Si la memoria no falla el mismo lo habría afirmado en algún momento en el pasado,

No es a juicio de quien escribe ningún desmérito integrar tan antigua sociedad secreta. Es más mi progenitor lo fue y un tío abuelo mío fue jefe de todos los masones del rito inglés del mundo.Un hombre sencillo pero de extraordinario peso en las cosas de la post -guerra en el siglo pasado. Churchill fue masón por ejemplo y la lista es prácticamente inacabable.

Durante siglos fueron, los masones, considerados anatemáticos para la iglesia católica aunque curiosamente durante las épocas libertadoras en nuestro continente no fueron pocos los religiosos que integraran distintas logias libertadoras siendo la más conocida quizás la logia ‘Lautaro’.

Es evidente para cualquier observador atento a los primeros nombramientos del presidente electo que muchos de sus colaboradores cercanos quienes no nombraré por una mera cuestión de respeto a su privacidad, son integrantes de alguna de las logias masónicas que hay hoy en Uruguay.

La masonería siempre se ha caracterizado por su libre pensamiento en cuestiones sociales y su rechazo a las prácticas más oscurantistas de la Santa Madre Iglesia.

Por supuesto que muchos amigos, lectores de estas palabras, se enojarán con el autor pero esa es la realidad. Nuestra iglesia se modernizó con el papa Roncalli, Juan XXIII, se quedó en su lógica evolución con los papas siguientes sin desmerecer su logros en otras áreas, produciendo en consecuencia semi apóstatas revulsivos como Boff y el uruguayo Juan Luis Segundo como reacción a esa inmovilidad teológica.

Tan equivocada una posición como la otra,hasta hoy que los más de mil doscientos millones de católicos en el mundo tenemos un nuevo Papa modernizador y conciliador de la iglesia con los tiempos que vivimos.

La masonería según entiendo ha pasado un proceso similar y si bien mantiene su secretismo en forma mucho más laxa, además ha modificado algo de su liturgia suavizando su tradicional anticlericalismo.

¿A qué apunto con esta digresión? Que si bien no me gustan las sociedades secretas de cualquier tipo solamente los católicos más ultraconservadores ven hoy a la Masonería como el peligro que pudo haber sido en algún momento.

Hoy en los hechos parece que nuestro país tendrá por los cinco años venideros un gobierno poblado por masones.

Gente de izquierda o derecha realmente no importa ya que todos han jurado respetar determinados ideales con los cuales uno podrá discrepar pero que no representan en realidad ningún peligro para la república ni para el sistema de gobierno democrático que nos rige. Más bien al revés.

Lo que es muy probable que los tirabombas, los que más sienten absurdas veleidades refundacionales para nuestra república sobre líneas Castro-Chavistas, que increíblemente los hay, difícilmente ni sean hermanos ni comulguen realmente con estos en cuestiones políticas.

Es así entonces, que seguramente habrán muchos compañeros de la boca para afuera en el gobierno entrante, pero, los que mandarán en su gran mayoría, o por lo menos muchos de ellos, serán más que compañeros, hermanos.

Sinceramente y con perdón de los de mi grey prefiero toda la vida esta situación para nuestro Uruguay. Es más, los uruguayos podremos tener la casi completa seguridad de que nuestras instituciones y nuestra forma de vida estarán seguros en manos de tantos ‘hermanos’ formados y capacitados.

Lo mismo no se podría decir si la cosa fuera distinta y fueran los ‘compañeros’ los que mandaran con sus quiméricas y trágicas ideas a cuestas.

Hay muchos de los más de 900.000 uruguayos que no votaron al gobierno entrante que posiblemente no estarán de acuerdo con esta columna por desconocimiento o por convicción.

Personalmente creo firmemente que las cosas son y serán así y que la república y las instituciones están en buenas manos y a buen recaudo.

Que así sea.

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