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Intolerancia y machismo

28/11/2014 Sin Comentarios

Jaime Mario Trobo

En estas dos actitudes cayeron un sinnúmero de voceros Frenteamplistas ante la presencia en Uruguay de una mujer joven, autodefinida como Libertaria, que nos visitó para decir lo que piensa, en tribunas libres y desafiando el molde de lo “políticamente correcto” en un continente y lamentablemente en un País que se molesta y ofende, cada día más cuando se habla de libertades.

También cayeron en esta actitud “académicos”, auto titulados independientes para hacer valer más su “caché”, pero que dejan caer a cada paso su ideología y su recelo por las ideas liberales de las que extraen conceptos de lucro para ejercer sus profesiones.

La patota encontró un objetivo y cual barrabrava, se ensañó con la simplicidad con la que la guatemalteca Gloria Álvarez explica ideas plenamente compartibles y que van a lo profundo del ser humano y el ejercicio de sus derechos y libertades. Les hubiese gustado que ella tuviera un discurso barroco, inentendible, académico y relacionado con teorías o tratados elaborados, para explicar lo simple que es comparar la agresión del populismo con las Libertades. Y entonces, como era redundante para los titulares de estos días decirle “pituca”, se la agarraron con su aspecto físico, y con que es mujer, y con que es centroamericana, y con que es guatemalteca, que por cierto todo eso está detrás o dentro de las críticas ofrecidas.

En estas horas los voceros Frenteamplistas ensayan una vez más las prácticas segregacionistas que las izquierdas hegemónicas desarrollan donde reinan. Opinar libremente es un riesgo, opinar lo contrario es una grave falta, expresarse en contra somete al escarnio público, a la burla, al insulto y la descalificación, esa es la técnica.

Carlos A Montaner llama “asesinato de reputación” la técnica originaria de las profundidades de los servicios de inteligencia castristas, y ella ha sido adoptada como práctica a lo largo y ancho de América, y lamentablemente en Uruguay también. Descalificar por como eres ó por quien eres, o por donde vives, no por lo que piensas, aunque tus ideas sean tan claras como el agua.

Yo no me resigno a vivir en un País en el que crece la intolerancia y vale cualquier cosa para ejercer el poder. No podemos admitir que el 52,3% de los ciudadanos debamos someternos a la intolerancia del pensamiento único y la verdad oficial. El linchamiento de Gloria Álvarez no es un hecho menor, es una muy mala señal.

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