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El país que no queremos

28/11/2014 Sin Comentarios

Michael S. Castleton – Bridger

Recientemente el Dr. Julio María Sanguinetti, en una charla organizada por correligionarios suyos, habló de que el Frente Amplio se asemejaba al primitivo Peronismo.

Como hijo de exiliados por ese gobierno debo decir que no comparto la apreciación o el concepto del ex-presidente estrictamente hablando.

Perón fue siempre un hijo de su formación militar y producto de ella y del manejo de las logias dentro del poderoso ejército argentino.

Acá, en nuestro país no podemos decir lo mismo del Frente Amplio, si es producto de alguna logia , cosa que sin duda algo de cierto tiene , no es precisamente de la variedad castrense de esa fauna.

Ahora bien, lo que sí es cierto es que en su autoritarismo aparente, hay similitudes con el gobierno del Sr. Perón.

Pero, para que esa similitud fuera lo realmente  faltaría una figura como la de Eva Duarte que sin lugar a duda marcó a fuego el movimiento peronista y todos los sucesivos gobiernos que profesan, o profesaban esas posturas políticas.

La situación social es también bien distinta. Hoy no existe en los hechos una oligarquía terrateniente que desde sus recintos como el Jockey Club Argentino manejaban los destinos del país de nuestros primos al sur.

Esto lo digo con propiedad ya que uno de mis tíos bis abuelos fue fundador de tan benemérita institución y mi padre supo ser activismo miembro de ella, hasta que Perón literalmente la quemó.

La semejanza del primitivo peronismo y el Frente Amplio es más bien, y en esto uno no puede discordar con el Dr. Sanguinetti,  su indudable veta autoritaria.

Desde el Dr. Vazquez Rosas para abajo se detecta, se nota en realidad, un tufillo de muy poca paciencia con las instituciones de una República en sentido estricto.

Ya se habla de embozalar a la prensa por más que se pretenda disfrazar las intenciones de la ley de medios . Esto es muy grave ya que una prensa libre es pieza y parte fundamental de un país libre.

Del mismo modo que no se deben fomentar los monopolios donde no se den naturalmente, cosa que el actual y seguramente futuro gobierno hace y hará con sus sociedades públicas de derecho privado, ningún país democrático debe o siquiera puede permitir que el estado se convierta en una especie de dictador benévolo si el ciudadano es manso y despótico si este demuestra algún ‘vicio’ de querer pensar y obrar libremente.

El Peronismo como tal nunca fue una dictadura en sentido clásico pero sí aprovechaba las libertades del sistema republicano para imponer a como diera lugar sus ideas y su visión histórica de Argentina.

Esto suena familiar, entonces no podemos más que concordar en este aspecto con el Dr. Sanguinetti.

Es cierto que si bien la encantadora señora de Vazquez jamás pensaría en ocupar un rol como el de Evita nada hace pensar que el Dr. Vazquez no pensara en ocupar un rol autoritario como el de Perón. Es más ya lo hizo, siendo honestos, exitosamente, con el tema del tabaco.

El problema es donde se establecen los límites entre la libertad personal y la injerencia del estado.

Dilema tan viejo como la democracia en sí misma y justamente por eso es que es tan importante no olvidarnos nunca del Conde de Montesquieu y su doctrina de la separación de los poderes en una república.

El Frente Amplio ya parece tener alguna idea de toquetear el delicado balance entre los tres poderes básicos de nuestro estado aprovechando su fuerza relativa en el parlamento.

De ser así bien que nuestro país se podría parecerse a la Argentina de Perón y todos sus absurdos sin sentidos que nuestros primos están pagando hasta el día de hoy, luego de más de cincuenta años.

Sin embargo, el Uruguay no es Argentina, por ahora al menos no existen las turbas porteñas que tan bien manejara Evita y el Sr. Perón y lo más importante de todo , un 50 % de los uruguayos, no quieren saber nada con populismos autoritarios en nuestro país.

Difícilmente entonces el Frente Amplio logre transitar ese absurdo camino político.

Lo que sí debemos los uruguayos es buscar una forma de vivir en harmonía e identificar todo lo que nos une, fortalecerlo y desterrar los que no separa.

Dura y difícil tarea sin duda, pero, no imposible.

Es solamente cuestión de hombres inteligentes y razonables que los hay en todos los estamentos de la república.

Los hermanos sean unidos, esa es la ley primera.

Los uruguayos también…

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