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Vamos Mal

21/11/2014 Sin Comentarios

 Ricardo Puglia

Contrariamente al 47,8% de adhesiones al oficialismo, el 52,2% de los que no les votaron piensa que vamos mal y podemos estar peor con el giro a la izquierda. Las motivaciones que determinaron el comportamiento de los votantes no son permanentes ni absolutas. Cambian, son modificables según los contextos históricos y culturales, tipos de gobierno y el carácter de la sociedad.

Los camaradas del Frente Amplio, mayoritariamente devotos de dictadores de izquierda, entienden que Uruguay nació el 1/3/2005. Han desconocido nuestra historia desde sus origines confundiendo al mundo y diciendo que los tupamaros MLN lucharon contra la dictadura. Son como Pigmalión, enamorados de su obra e incapace<s de una autocrítica sana y verdadera.

El contexto histórico que nos tocó vivir en los últimos diez años, en lo económico, se caracterizó por un sostenido crecimiento del PIB al igual que todos los países de Sud América. Fue obtenido por una demanda mundial impresionante de materias primas del sector primario como nunca antes en cuanto a cantidad y buenos precios.

Sin embargo la pésima gestión del oficialismo ha permitido que con mucho dinero en abundancia presentar en el Parlamento cifras increíbles como las mostradas en todas las Rendiciones de Cuentas. Sostenido déficit presupuestal –déficit-fiscal-, crecimiento del endeudamiento en más de veinte mil millones de dólares -beneficiando a los especuladores internacionales con pagos de lucrativas y altas tasas de interés- y permitiendo año a año que a pesar de ese excelente contexto internacional nuestras exportaciones fueran siempre inferiores a nuestras importaciones.

Este contexto de abundancia de dinero aplicado a los intereses de las corporaciones y a una cantidad importante de pequeños grupos les ha permitido ganar muchas adhesiones en el presente e ir hipotecando día a día el futuro de todos los uruguayos, en especial de los niños y jóvenes.

La cultura uruguaya destacada en el pasado por nuestros grandes pintores, escultores, escritores, músicos, artistas de todas las categorías que alumbraron al mundo con sus dotes naturales, ha cambiado por la mediocridad y el “planchaje“ que han ocupado ese espacio. Es feliz el Presidente Mujica al afirmar que el cincuenta por ciento del Parlamento lo integran gentes que no terminado el bachillerato. Que absurdo!

Se han olvidado de fomentar la excelencia en la educación de nuestros niños y jóvenes a través de programas laxos que permiten continuar con los estudios sin un aprendizaje académico ni siquiera elemental permitiendo que salgan del sistema con muy pocos conocimientos que los condenarán en el futuro sólo a trabajos mínimamente remunerados.

No han permitido un trabajo eficaz contra la delincuencia atribuyéndola siempre a factores sicológicos de la niñez. La inseguridad que vivimos actualmente es responsabilidad del oficialismo y sus yerros en su combate. Todos los habitantes de este país deseamos no vivir enrejados, ni con la preocupación de salir de nuestros hogares a las calles y saber que en alguna esquina alguien nos espera para llevarse el fruto de nuestro trabajo.

La polea de transmisión de una sociedad con muy pocos valores éticos y morales son características de los camaradas del oficialismo. ¿Cómo luchar contra las drogas si el propio FA la ha legalizado? ¿Cómo incrementar el crecimiento de nuestra población si el aborto es permitido sin contar con las miles de parejas infértiles que bien podrían adoptar a esos niños que no pueden procrear?

Los sindicatos que deberían defender los derechos de los trabajadores hoy se han constituido en un quinto poder donde se instruyen para alcanzar con sus camaradas oficiales puestos en el Parlamento o con sus pancartas y movilizaciones torcerle muchas veces el brazo al gobierno imponiendo una autoridad sólo otorgada por sus socios oficiales.

Restablecer el equilibrio presupuestario, modificar la enseñanza para obtener ciudadanos cultos, libres, mejorar el sistema de salud y luchar contra la inseguridad deberían ser metas esenciales del Estado.

El Uruguay debe ser gobernado por el principio de la virtud, el amor a la Patria y la igualdad y considerar que cuantos más derechos obtiene el ciudadano mayores son sus deberes.

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