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La mentira en provecho propio

14/11/2014 Sin Comentarios

Jaime Mario Trobo

Cuando advertimos que Uruguay se aprestaba a “canjear” su voto para la candidata de Argentina a integrar como Juez la Corte Internacional de La Haya, por el apoyo de aquel País a la candidatura de Almagro a la Secretaría General de la OEA, la reacción de éste fue furibunda.

Con descalificaciones y agravios referidos al “nivel” de la denuncia y acusándonos de el propósito electoral de “juntar votos para la 71”, quiso distraer la atención, precisamente por la gravedad de la sospecha que en estas horas se confirma. Si Almagro reaccionó con talante energúmeno fue porque sabía que era grave para la imagen exterior del Uruguay, que se le descubriera en una jugarreta más, de las tantas que ha hecho y que ya sabremos, en el futuro cuanto daño nos han causado.

El Ministro acostumbrado a ocultar sus decisiones, a explicar con medias palabras sus posiciones y las del gobierno, a ofrecer los servicios de la Cancillería a intereses foráneos en ínfimo correlato con los intereses nacionales, es descubierto en otra, ahora por el propio Presidente.

Pocas horas después que el Canciller Argentino dijera en Montevideo que su País y Uruguay votan juntos en los Organismos Internacionales, y obviamente abarcando las votaciones que incluyen la de un nuevo Juez en la Corte Internacional de La Haya, Almagro se escuda en el “secreto” del voto para no revelarlo. Y pocas horas después Mujica revela, con su habitual chabacanería que el Ministro y la Cancillería por su orden acompañan a la abogada Argentina, líder de la demanda de Uruguay en el juicio de La Haya sobre “Botnia”.

Ruiz Cerruti, la candidata Argentina a la Corte Internacional de Justicia que Mujica confirmó que Uruguay acompañará con su voto, es “enemiga” de Uruguay. Se puede confirmar en sus actitudes permanentes, no sólo durante el Juicio en la Corte, sino en acciones previas y posteriores que demuestran una animosidad en contra de cualquier interés del Uruguay. El Canciller lo sabe, los funcionarios de la Cancillería lo saben, es vox pópuli en los círculos diplomáticos de nuestro País y de la Argentina.

El anuncio reciente del retiro de la candidatura de Ruiz Cerruti por parte de Argentina, no releva de responsabilidad al Canciller por la decisión tomada, y los antecedentes de la misma.

Es una vergüenza que el Canciller no tenga coraje para defender sus posiciones. Es una vergüenza que sometan el prestigio de Uruguay a intereses personales y ambiciones secundarias. Es una vergüenza que el Ministro agravie para desmentir algo que está haciendo a escondidas. Vaya a saber el ciudadano que ha ofrecido Almagro para lograr su cargo en la OEA, si esto fuera lo único, desde ya es imperdonable.

Es una vergüenza que se practique la mentira desde el gobierno en provecho propio.

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