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Entre hermano y hermano…

03/10/2014 Sin Comentarios

Michael S. Castleton – Bridger

Los más memoriosos, se acordarán hace ya unos cuantos años de un artista televisivo, cuando la tele era en blanco y negro, llamado Pepe Biondi.

Un comediante hilarante que hizo reír a una generación entera, en ambas márgenes del plata.

Tuvo una cantidad de expresiones geniales referentes a sus personajes , una de las más cómicas era cuando le decía a su ‘hijo’ que si se casaba con la rotunda viuda de Gomez, muy rica ella, comes, comes, comes .

Pero también tenía otra frase que decía ‘entre hermano y hermano dos testigos y escribano’.

Triste realidad en muchos casos pero doblemente realista en las relaciones entre estados.

De ahí que las sabias palabras del humorista porteño nunca estarían mejor aplicadas que con respecto a las relaciones con nuestros ‘hermanos ‘ argentinos de allende el Plata.

De ahí también como oriental y blanco el que escribe y seguramente la enorme mayoría de los nacionalistas, no podemos más que congratularnos con las recientes palabras de nuestro candidato El Dr. Lacalle Pou en una presentación realizada en la capital porteña donde afirmó con su habitual inteligencia que las relaciones de un gobierno suyo con la querida Argentina no dependerían de la ideología ni la ‘buena onda’ sino del profesionalismo diplomático y del mutuo respeto que este profesionalismo sin duda  lleva implícito.

La realidad que esta es la única forma de construir relaciones sólidas entre países sean cuales sean, pero mucho más con países tan cercanos geográficamente y socialmente como la Argentina lo es con nosotros.

Las relaciones de los países se construyen sobre muchas cosas, historia común, cercanía geográfica, raíces comunes  todo eso sin duda, pero lo más importante son los intereses comunes.

Si dos países han de tener una relación fructífera en todos los aspectos que pueda encerrar el término no hay duda que lo primero que se debe atender con sumo profesionalismo y seriedad son los intereses que los dos estados tengan en común. Lo demás, lo cultural, lo social, lo familiar sin dejar de ser importante viene después sobre sólidas bases políticas y económicas negociadas seriamente y debidamente documentadas en los tratados que correspondan.

Como decía el gran Lord Palmerston, ‘los países no tienen amigos tienen intereses’.

Quizás nuestra relación con Argentina sea un poco menos lineal que lo dicho por Palmerston pero sin duda aplican las palabras hilarantes quizás pero bien acertadas del nunca olvidado Biondi, ‘entre hermano y hermano dos testigos y escribano’.

Las relaciones con Argentina dentro de la confianza mutua y el afecto indudable que nos unen deben ser estar basadas sobre la mutua conveniencia y la claridad de los términos de relacionamiento plasmados debidamente en los documentos apropiados.

En una palabra , nuestras relaciones con Argentina podrán ser cariñosas, de afecto, de parentesco si se quiere , pero por sobre todas las cosas deben ser encaradas con seridad y profesionalismo.

Factores que han brillado por su ausencia en el gobierno de neófitos del Sr. Mujica Cordano, prototípico neófito en estas cuestiones él mismo.

Así nos ha ido.

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