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Los fiascos de Mujica

05/09/2014 Sin Comentarios

Editorial, diario El País

Cuando se acercan las elecciones naturalmente aparecen los balances de gestión. En este caso, claramente, el balance de la administración Mujica perjudica las chances electorales del Frente Amplio. Hay una gran decepción ciudadana por lo mucho que se prometió y lo poco que se cumplió en temas relevantes para el futuro del país.

Primero está la gran promesa que ilusionó a todos: educación, educación, educación. Retumban lejanas las palabras del presidente en el Parlamento el día de su asunción. No pasó nada. Al contrario, los resultados de las pruebas PISA de 2012 fueron peores que los de 2009. Los paros se acumularon estos años en la enseñanza pública y no siempre por motivos atendibles y valederos. El presupuesto siguió aumentando pero la sensación fue de falta de ejecutividad y cambios eficientes en la administración de la enseñanza. Fue la decepción más grande y sobre todo, la que más perjudica a los que menos tienen. Porque son los hijos de las clases populares, más que cualquier otro, los que precisan de una educación pública de calidad para poder salir adelante.

Segundo, las promesas de grandes obras que nunca llegaron. Cada vez los anuncios pomposos despertaron la ilusión de un progreso sostenido y de una mayor bonanza para todos. Está el caso de AFE: Mujica insistió en inversiones extranjeras -chinas, coreanas, rusas, vascas públicas, etc.- para desarrollar el ferrocarril y bajar así los costos logísticos que pesan sobre la productividad de los frutos del país. Pero no pasó nada. En cinco años la administración Mujica fue incapaz de conducir con éxito la modernización de AFE.

Está también el asunto del puerto de aguas profundas en Rocha. Que interés chino, que interés brasileño, que consultas con Bolivia y Paraguay, que compra de tierras, que distintos lugares previstos, que mapa de Ancap a Putin para que vea bien dónde queda, que necesidad estratégica… Pero fue otro tema que quedó en nada. La verdad es que nunca hubo carga asegurada para hacer rentable esa gran inversión. Lo demás fueron ilusiones mentirosas.

Ilusión también ha sido aquel instrumento de las participaciones públicas- privadas que parecía resolvería los problemas de inversión en infraestructura. Nada pasó en la realidad. Es más: hoy se hacen piquetes en el interior por causa del deplorable estado en el que se encuentran las rutas. El futuro gobierno sufrirá un déficit pavoroso de inversiones en este sentido, lo que perjudicará gravemente al Uruguay productivo.

Otra Ilusión fue “la tercera pastera en el este”. El presidente llegó a comentar el proyecto a distintos intendentes de esa zona del país. Titulares, anuncios, certezas de una gran inversión internacional. Pero al final no pasó nada. Se repitió aquí el mecanismo de siempre: proposiciones que luego no se cumplen, como con el caso de la reforma del Estado. De vuelta, grandes titulares, críticas presidenciales a la desidia de los funcionarios públicos, amagues de ponerse firme para bajar el costo estatal, pero al final tampoco pasó nada. Solo una ley que no modificó nada esencial y, por otro lado, un aumento vertiginoso de la plantilla de funcionarios públicos para que el Frente Amplio hiciera clientelismo político.

Sobre lo que dio fama mundial al presidente Mujica: la liberalización de la producción de marihuana. Se planteó luego de una enorme crisis de seguridad pública. Demoró años en traducirse en ley. Finalmente, no quedó en nada sustancial, porque el organismo en cuestión no tiene recursos presupuestales para llevar adelante su tarea y porque la propia izquierda está dividida en avanzar en esta iniciativa. Alguno ha ido en estos días al correo a anotarse para poder plantar marihuana en su casa (son de los que creen que la información será tratada con la debida confidencialidad). Pero, en todo caso, esto no es la reforma prometida y mundialmente famosa.

A Vázquez le está costando seducir al electorado para renovar la confianza en un gobierno de izquierda. No es para menos, cuando se ve la gravedad de los temas que decepcionaron a los uruguayos por parte de esta administración Mujica, y cuando además Vázquez reivindica esta administración. Pero el mayor desengaño fue la promesa de 2012 de mejorar la convivencia ciudadana enfrentando el problema de la inseguridad. En 2014 todo está mucho peor. Ese ha sido el peor fiasco de Mujica.

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