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Un hombre y una silla

29/08/2014 Sin Comentarios

Silvio Previale

Era el año 1980, yo iniciaba mi militancia en el Partido Nacional. Por ese entonces, la campaña por el plebiscito de reforma constitucional en plena dictadura militar, era casi en secreto, las reuniones políticas estaban prohibidas, por lo que era común festejar cumpleaños, para así reunirse, y casi siempre había alguien que explicaba la postura política, en ese entonces, secreta de muchos dirigentes.

Yo trabajaba para pagarme los estudios, y el dueño de la empresa donde lo hacía sabía de mi inclinación política coincidente con los ideales de Oribe, así que me invitó a un cumpleaños, en la casa de… a tal hora… viene gente de Montevideo, me dijo…

Casi con temor, propio de la época, golpee la puerta de la dirección indicada, hasta un regalito llevaba, me abren y dije lo que seguramente era la contraseña: vengo al cumpleaños de… la casa y el festejado se llamaba Juan Manuel Gutiérrez a quien en 1990 acompañe en su lista, con la fue electo diputado la Lista 3 y el Cr. Eduardo Minutti Migliaro fue electo intendente de Salto.

Pero la historia, va por otro lado, al poco tiempo de llegar, y en el patio de la casa, se hizo un semicírculo y alguien se aproximó al centro, no había estrado alguno, por lo que alguien le alcanzó una silla. Yo recordé entonces algo que había leído de Luís Alberto de Herrera, que me había parecido simpático, el caudillo blanco recomendaba que si alguien quería hacer política, que fuera a una esquina, subiera a un cajón y juntara votos…

Tal vez siguiendo esas enseñanzas el joven que por entonces tendría unos 40 años subió a la silla y como si se encontrara en el más estupendo de los estrados, nos habló a los presentes de por qué se debía votar contra la reforma constitucional propuesta por el Gobierno de Facto. Ese hombre, joven con palabras sencillas y coherentes, nos expresó su postura. Ese hombre, diez años después asumía como presidente de la república, era nieto, de Herrera, aquel de quién yo había leído, se llama Luis Alberto Lacalle.

En estos días, en las redes sociales, circuló una imagen que me retrotrajo en el tiempo, candidatos del Partido Nacional subidos en una silla hablando a los ciudadanos, como lo determinara el caudillo, buscando el voto, el apoyo del soberano, pero en especial uno de ellos me recordó aquel momento en que me inicié en el Partido Nacional, como militante y junta votos, de cabello más claro, pero casi de la misma edad, y biznieto de Herrera, aquel cuyas palabras perduran en mi recuerdo, e hijo, de aquel otro que fue Presidente.

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