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Un hombre de todos los tiempos

22/08/2014 Sin Comentarios

Michael S. Castleton- Bridger

En la historia hay relativamente pocos hombres que trascienden los tiempos.

En casi todos las sociedades sin embargo hay unos pocos que así lo hacen. Hombres fuera de lo normal, de características épicas sin dejar su condición de hombres de carne y hueso como todos nosotros.

 Nelson en Inglaterra, Washington en los EE.UU. , ese gran irlandés O´Higgins en Chile, y , así sucesivamente.

Por razones históricas los uruguayos tenemos un prócer, Artigas, por encima de todos de características sobresalientes sin duda pero también fruto de una necesidad política de un joven país que él nunca quiso, que es hoy nuestra patria Uruguay.

Sin embargo, dentro de la historia de la creación de nuestra república hubieron dos grandes figuras que sobresalen nítidamente muy por encima de todos los demás.

Obviamente y sin discusión esos fueron José Batlle y Ordoñez y el General Aparicio Saravia.

Dos hombres duros, recios, convencidos de sus ideales. Uno forjado en las luchas políticas y parlamentarias , duro de boca como buen catalán, creador en muchos aspectos del Uruguay que hoy tenemos y otro igualmente forjado e igualmente duro de boca pero forjado en las luchas camperas , en las montoneras tan propias de su época.

Hablamos del General, que para los Blancos alcanza, ni nombrarlo hace falta.

Para los que no tienen la suerte de ser blancos Aparicio Saraiva, o Saravia como se llamara acá y en sus cuchillas de Cerro Largo.

El 16 de agosto cumpliría 158 años nuestro General.

General que siempre se caracterizó por su inteligencia , su bondad , su sencillez y su sentido común de hombre de campo ligado en su diario vivir a todas las cosas de la naturaleza. General que ganara su galones por votación de la oficialidad en las revoluciones federalistas Rio Grandenses luego de la muerte de su hermano Gumersindo en la batalla de Passo Fundo.

Derrotados las huestes federalistas Aparicio volvió a sus pagos del Cordobés a dedicarse con singular éxito a las tareas rurales y a procrear catorce hijos en dos matrimonios.

Sin embargo la llama de la política en el sentido de la bienaventuranza de su patria ardía viva y fuerte en su espíritu mamado al costado de Timoteo Aparicio o del corajudo Gumersindo.

Batlle, hijo de quien dijera que gobernaría de por y para su Partido Colorado el general Lorenzo Batlle, vivió lejos de nuestra realidad rural , de la esencia de nuestro ser colectivo, mirando a lo urbano, a la ciudad donde en definitiva tenía su base de poder.

José Batlle y Ordonéz influenciado por los pensadores neo- marxistas de su época como Krause y asesorado por allegados de formación similar como lo fue el italiano Domingo Arena quiso gobernar nuestro pequeño país en la virtual prescindencia de nuestra población rural tan turbada luego del alambramiento de los campos propiciada por el Cnel. Latorre durante su gobierno.

Batlle simplificando quiso gobernar ignorando la realidad de nuestra campaña , imponiendo a sangre y fuego las jefaturas políticas de los departamentos a como el dispusiera y manejando el voto , el sufragio a su criterio y su entender de un democracia tutelada y brutalmente centralista.

Nuestro General, caudillo de caudillos,no podía tolerar tal situación y en 1897 de levantó en armas contra el gobierno del partido Colorado que se ingeniaba para poner al corrupto Juan Idiarte Borda como presidente.

Ante las armas del partido Blanco y su evidente desgobierno Batlle según dicen algunos se ingenió para que el estudiante Avelino Arredondo asesinara a Idiarte Borda quien estuvo muy poco tiempo preso y luego fue premiado con un cargo público.

Luego vino la presidencia del acomodaticio Cuestas quien quiso comprar a los nacionalistas sin éxito.

El levantamiento del 97 se terminó con el Pacto de la Cruz conquistando nuestro partido seis jefaturas políticas y pactando , ojalá hubiéramos aprendido los orientales de este ejemplo, la paz y el perdón generalizado para todos los involucrados. Se repartió dinero a los rebeldes para gastos de pacificación y hasta se reconstruyó las carreras militares de quienes como el sargento mayor Gregorio Lamas, oficial de línea y ladero imprescindible del General que entendieron su deber apoyar la revolución defendiendo las leyes y en contra de los contubernios de Batlle y sus correligionarios.

Se logró una paz frágil hasta la gran asonada de 1903 cuando 12000 jinetes se presentaron ante Saravia en Nico Perez listos a la lucha pero que se evitara gracias a la intervención de entre otros, Rodriguez Larreta y Ramirez a la postre al menos uno de ellos traidor, como Acevedo Diaz, a la causa de nuestro partido.

En 1904 se produce por motivos hasta hilarantes pero mortales el levantamiento definitivo entre Saravia y el gobierno central, hoy sí en manos directas de Batlle y Ordoñez.

Se produjeron cruentas batallas entre ellas el monumental error de Saravia en el Paso del Parque del Daymán donde el oficial de artillería Arturo Dubra para su eterno honor cesó el cañoneo a las fuerzas revolucionarias cuya sangre enrojecía las aguas del río al grito ‘ paren que ellos también son orientales’.

Saravia escapó y dió su última batalla en Masoller en las alturas de la Cuchilla de Haedo haciendo su último talenteo con la muerte muriendo tres días después en territorio brasilero en la estancia de quien fuera su enemigo / amigo de tantas refriegas, Tavares, el Tigre de Caty.

Lo importante del General y lo que nos dejó a los Blancos fue esa acrisolada filosofía de ‘dignidad arriba y regocijo abajo’ de honestidad administrativa y por sobre todas las cosas respeto a las leyes , especialmente electorales y la pureza del sufragio.

Saravia y Batlle forjaron la historia del siglo veinte de nuestro país, Batlle con su impronta neo-socialista evito que la Banda Oriental de convirtiera en una oligarquía enquistada en el poder como en tantos países de nuestro continente. Saravia evitó que Uruguay fuera un país de partido único en los hechos, como en otros tantos países de nuestro continente.

Saravia fue muy criticado por los ‘dotores’ de la capital por su falta de educación formal, pero estos como es habitual en ellos no supieron entender la grandeza de la sencillez de los razonamientos del hombre inteligente y conocedor de los procesos naturales de la vida tan parte y pieza de la vida rural. Procesos naturales que enseñan lo que es verdaderamente importante en la vida y sirven tanto para simplificar lo complejo,haciendo de los conceptos más rebuscados nada más qué eso , conceptos alejados tantas veces de la realidad de la condición y vida de los humanos.

Saravia en su brutal y simple inteligencia le dejó a los Blancos principios que son, parafraseando sus palabras, el cerno de nuestro pensamiento político. Ese cerno que ha permitido que nuestro partido sea uno de los más viejos del mundo y que a su vez más se han mantenido esos principios que tanta sangre de buenos hombres costaran.

Nuestro partido es ‘ dignidad arriba y regocijo abajo’, es defensa de las leyes, es clemencia con los vencidos , es el coraje de aceptar lo bueno de los demás y como muy bien dice el Dr. Lacalle Pou pensar siempre en positivo.

Por sobre todas las cosas que lo que es bueno para el país es bueno para el partido Nacional,muy distinto a lo que hoy vivimos por desgracia los orientales con los gobiernos neo-marxistas que nos han tocado en los diez últimos años.

Los Blancos somos orientales , con ideas de orientales y nunca precisamos ningún barbudo de afuera para enseñarnos nada.

Para eso tuvimos a Oribe, Herrera y al General.

¡Viva el General Saravia! ¡Viva los Blancos, todos los Blancos!

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