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La Justicia y las Pruebas

22/08/2014 Sin Comentarios

Justo José

La televisión confirmó hoy que la Justicia usa balanzas y Códigos distintos según quien sea la víctima y el presunto asesino. Lo probó el Ministro del Interior, el mismo que culpó a la infortunada Melissa y a su familia de su muerte.

Ahora, ante el reclamo público de un pueblo atemorizado e indignado, afirmó que “el homicida está identificado pero que faltan pruebas” y conminó a los testigos a hablar con claridad. Todos conocen a quienes provocaron la tragedia: hay seis o siete procesados por riña o por rapiña y varios testigos pasivos de los hechos.

El Alcalde de Suárez dijo que hubo una barrita del lugar y otra de una localidad vecina que desde hace años se pelean. La madre de la víctima denunció, en la televisión, que los implicados y procesados se pasean desafiantes por la ciudad burlándose de la gente y de las restricciones de la Justicia.

Ante esto debo preguntarle a los lectores y a la Suprema Corte de Justicia lo mismo que me pregunté al oír al ministro. ¿Con qué pruebas condenaron ahora por “homicidio especialmente agravado” al Gral. Miguel Dalmao y al difunto Tte. Cnel. José Chialanza por una muerte de 1974 que nadie presenció?

Nybia Sabalzagaray amaneció muerta en la Guardia del cuartel en que Dalmao era Jefe interino de Inteligencia y Chialanza Jefe de la Unidad. El calabozo estaba cerrado con llave: la estudiante comunista tenía una punta del pañuelo largo, que no le habían quitado, atado al cuello y la otra a un gancho de la pared. Así la conoció Dalmao por la mirilla de la puerta que aun no habían abierto.

No se sabe quienes la detuvieron y la depositaron allí, pues –según el Juez- Chialanza no lo ordenó ni lo autorizó. Los detenidos de las celdas contiguas no oyeron ruidos extraños, golpes ni gritos, igual que la Guardia que estaba a pocos metros. Nadie pasó entre esos soldados en la noche hacia el celdario y nadie vio a Dalmao hasta que lo llamaron en la mañana.

El médico que intervino dictaminó que era un suicidio y la Justicia Militar archivó el caso como tal. Treinta años después, el Dr. Marcos Carámbula, que era estudiante y comunista como la occisa, declaró que había examinado el cadáver, -vestido y en el féretro-, y que vio signos de violencia.

Las fotos existentes y el informe médico desmienten su versión, aunque una “autopsia psicológica” hecha ahora asegura que la occisa no tenía perfil de suicida. Hace dos semanas, ¿alguien, en todo el mundo, podía soñar que Robin William se iba a suicidar?

Si el homicidio de Melissa fue a la vista de muchos y nadie vio morir a Sabalzagaray, ¿cuál es la prueba irrefutable que permitió condenar por homicidio a los dos militares? Se trata de un testigo que apareció ahora: fue “encontrado” por la fiscal que hizo reabrir el caso. Esa defensora de los DDHH es quien viajó a Cuba para felicitar a Fidel Castro por su récord: es el único comunista y “demócrata” que mantiene 11.000.000 de esclavos en una isla desde 1959.

El “testigo” dijo que le habían contado que, en 1974, otros detenidos oyeron, a través de una puerta, que alguien dijo que “al Cabezón se le fue la mano” y que por eso alguien había muerto. El Juez no citó a nadie para confirmarlo pues no dio ningún nombre. Pero como a Dalmao le dicen “Cabezón”…

Esa es la prueba que vale para la “justicia” de Uruguay. Mientras, tres Ministros de Defensa del FA han reconocido lo mismo que el actual: que “Dalmao se está comiendo un garrón”. Por su parte, ahora que le prolongaron la jubilación inventándole un cargo, la ex fiscal afirmó que “la información de oídas no nos sirve”: Montevideo Portal, montevideo.com.uy, “Ex fiscal Mirtha Guianze contestó las 40”, pregunta 21.

Cuando en 2006 empezó todo esto, el Dr. Gonzalo Aguirre dijo que Tabaré Vázquez derogó la Ley de Caducidad, “de hecho aunque no de Derecho”: “Luz verde a la venganza”, Editorial, El País, lunes 4/9/06. El penalista, catedrático y ex fiscal penal Dr. Miguel Langón, Defensor de Dalmao, afirma, igual que otros juristas prestigiosos, que “a los militares uruguayos les están aplicando la ley penal del enemigo”.

Yo creo que las leyes que interesan a muchos y los hechos reales resultantes muestran que todos están equivocados. Las leyes que valen para ellos no son las penales sino las económicas: las que hacen girar al mundo. En Uruguay salieron de la mente y la pluma de nuestro primer Presidente “progresista” y tienen los números 17.949 y 18.596 más algún decreto y muchas resoluciones.

Es que “por la plata baila el mono”, como diría con su franqueza “el Pepe”. Y el Dr. Tabaré Vázquez, que sabe de hacer plata, aprovechó las “manos enyesadas” para correr “la dictadura” hasta el 1º de enero de 1968 y para pagar U$S 150.000 por cada víctima de la misma… si la Justicia “prueba” que un militar la asesinó. Así le puso precio a la cabeza de Dalmao.

Es buena plata para repartir entre quienes aporten a “la investigación”. En especial si los muertos pertenecían a los Partidos que procuran igualarnos a todos como en Cuba. Los que obligan a “compartir” con el partido, -el dueño de los cargos, los planes y las mentes-, todo lo que supere el máximo fijado: vale la pena arriesgar un procesamiento por falso testimonio.

Pero el justo Presidente no se olvidó de las decenas de Servidores Públicos que los terroristas asesinaron desde 1962. Tampoco de los “militares patriotas”, al decir del difunto senador Germán Araujo, que lucharon “por la Constitución, por las instituciones y por la democracia”. El problema es que en tan grande repartija alguien se equivocó (porque él no pudo ser) y algo salió cambiado.

Por eso terminó ascendiendo a la máxima jerarquía militar, “por los daños y perjuicios que sufrieron” y por el atraso en su carrera, a quienes se unieron a los terroristas estando retirados para asesinar a humildes y desprevenidos Policías. Claro, fue “por motivos políticos” según la ley que amnistió a muchos que hoy gobiernan.

Dejo librada a la conciencia de cada uno la decisión de cómo festejar tanta justicia.

 

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