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“El crimen perfecto”

15/08/2014 Sin Comentarios

Jaime Mario Trobo

El gobierno reconoció en el Parlamento que el mantenimiento y dragado del Canal Martin García no se esta realizando adecuadamente. Las obras a cargo de un “engendro” circunstancial que liga a Vías Navegables de Argentina y ANP de Uruguay, no dan satisfacción los usuarios y las propias autoridades de la parte uruguaya han reconocido su retraso e ineficiencia. No solo la cuestión tiene que ver con el perfeccionamiento de la tarea, sino que los costos de la misma son mayores a los que tendría si se realizaran en otras condiciones, incluso los que se abonaban en el régimen anterior de concesión.

El perjudicado, Uruguay. Es claro que el Canal Martin García es una vía natural, que ofrece un servicio mas económico y alternativo para la salida de embarcaciones con la carga del hinterland del Rio de la Plata. Ello, sin la necesidad de utilizar el canal sostenido por Argentina a un costo muy superior por situarse en un lugar de condiciones naturales adversas en relación con la ubicación de Martin García. En particular, para nuestro segundo puerto de cargas, Nueva Palmira, que ofrece servicios eficientes a la salida de mercaderías de puertos del Rio Uruguay, del Paraná, etc., es la vía natural.

Un viejo tema sin duda, los desvelos orientales para lograr mejores condiciones de navegabilidad del Rio de la Plata, mayores facilidades de acceso para nuestros puertos y el desarrollo par y paso de una plataforma logística que integre los servicios portuarios a la región como un componente mas de nuestra economía. Acciones de gobierno del Partido Nacional, como la ley de reforma del sistema portuario, originariamente resistida por lobbies sindicales y por la totalidad de la izquierda, así como por algunos intereses empresariales que trabajaban muy cómodos en un régimen de “puertos sucios”, abrieron el camino de este desafío. Negociaciones con Argentina sobre el acuerdo para la viabilidad de un Martín García adecuado a la demanda creciente de cargas y al tamaño de modernos buques, también formaron parte de una estrategia consolidada y que ofreció resultados.

Aquellos pasos, que en su momento confirmaron sus virtudes no han tenido un ritmo sostenido en estos años de gobierno del FA, y la prueba mas cabal es la situación que describíamos mas arriba, que el gobierno reconoció y confeso en el parlamento en las ultimas horas. Lo de Martin García no anda bien, porque las obras son carentes y el precio que se paga por ellas es el 50% superior. Debería pagarse U$S 4 el metro cúbico removido y se paga U$S 6, así de claro.

Pero esto resulta de una manifiesta mala voluntad Argentina, presumiblemente influida por la cultura de la “lucha de puertos”, a la que cuando nuestro gobierno fracasa en las negociaciones por estos temas le echa la culpa, ó el interés de poderosos grupos de aquel país vinculados al transporte que parecen determinar la conducta de sus gobernantes. Lo cierto es que las cosas no marchan bien.

La breve historia de la actual realidad de Martin García, en los años de administración FA en Uruguay no conoce buenas noticias sino lo contrario hasta esta situación de hoy.

-La Argentina K, amiga de la izquierda uruguaya, enlenteció y luego se justificó para impedir que la profundidad fuera la necesaria y el mantenimiento el adecuado. Demoró estudios para una nueva concesión, luego montó un teatro para impedirla e inventó la fórmula del “ente binacional publico” para terminar haciendo depender a Uruguay de dragas Argentinas para la realización de parte de las tareas.

Parece el crimen perfecto, porque el resultado es que hoy, como ocurría antes de la firma de los acuerdos sobre Martín García que impulsara el Presidente Lacalle, por condescendencia, timidez o incapacidad, nuestro gobierno ha quedado a expensas de la voluntad del vecino.

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