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El gran derroche

01/08/2014 Sin Comentarios

Jaime Mario Trobo

Fideicomisos públicos ó gasto público sin control.

En el gobierno del FA, desde la administración Vázquez, se han desarrollado una serie de instrumentos de gestión de recursos públicos cuya particularidad es la de eludir los mecanismos de control y transparencia que nuestro sistema exige. Una de estas formas ha sido la creación de “fideicomisos” públicos que han crecido por decenas, se dedican a variados fines y son realizados o instrumentados a través de administradores que gastan, invierten, contratan, y dan destino a fondos públicos por decenas de millones de dólares  al tiempo que cobran dineros como resultado de actividades que se realizan, sin el mas mínimo control.

Hemos intentado, en principio sin éxito, que el gobierno nos responda con transparencia cuantos fideicomisos se han creado. Como respuesta a un pedido de informes al Ministerio de Educación y Cultura en el que solicitamos que se nos brinde la información registral al respecto, son mencionados algunos de estos instrumentos, seguramente los menos significativos, y no conforman la nómina los que mueven mayores volúmenes de recursos. Nos ha extrañado la limitación de la respuesta y naturalmente vamos a insistir para que se  nos informe sin retaceos.

Según las informaciones no oficiales que poseemos son decenas los que han sido creados y seguramente los montos que administran suman cifras millonarias en dólares.

Cual es la operativa a través de esta “figura” del fideicomiso?, este es una figura del derecho privado, sus actividades no están controladas por el Tribunal de Cuentas de la República, son administrados por privados y sus fondos son ejecutados sin la garantía de la licitación o el concurso, según lo requiera el monto y el carácter de la contratación, si esos fondos se administraran bajo las normas de control financiero que la administración pública debe cumplir. Es así que los encargados de ejecutar recursos actúan con total libertad. El “fondo” paga comisiones por la administración, honorarios profesionales por su administración, contrata personas, compra bienes, paga gastos, y realiza estas acciones sin que sus procedimientos tengan control.

Un ejemplo claro de estos procedimientos que se legitiman por la “bondad”, interés o conveniencia reconocidos de sus objetivos y realizaciones es el fideicomiso del Sodre. La administración de su complejo de espectáculos y algunos de sus proyectos más exitosos carecen de controles mínimos, y la frontera entre lo público y lo privado no existe, de allí al derroche, el descontrol, el amiguismo o nepotismo, la contratación directa en nuestro país o en el exterior, no hay freno ni recato.

Volviendo al principio, debo comentar que en la respuesta que nos envió el Ministerio de Educación y Cultura, el Fideicomiso que utiliza el Sodre no está mencionado. Quizás la omisión persiga que no se publicite su existencia, pero eso será imposible a poco que exijamos una respuesta diligente como debe hacerlo el gobierno con los pedidos de informes de los Legisladores (art. 118 de la Constitución).

En esta área, como se ha visto en estos días en otras, la gestión pública se realiza con total opacidad y los recursos llevan un destino desconocido y en algunos casos irregular. Por ello seguiremos detrás de la información que solicitamos y una vez conseguida detrás del análisis del funcionamiento de estos instrumentos creados para evitar los controles. Y debe tenerse en cuenta que estos instrumentos son “patrimonio” exclusivo del gobierno del FA que los ha creado por decenas  para satisfacer una grosera evasión a controles democráticos esenciales a la administración de recursos de la sociedad.

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