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Primeras impresiones

12/06/2014 Sin Comentarios

Francisco Faig, La Democracia

Ganó Lacalle Pou. Sendic fue el más votado de los sectores del Frente Amplio que apoyan a Vázquez. La cantidad de votantes totales bajó un poco con relación a 2009. El Partido Nacional, como en 2009, fue el más votado de todos. Esas son impresiones generales. Algunas particulares que agrego, a cuenta de mayor detalle cuando se tengan resultados más específicos:

La profunda ineptitud de nuestros politólogos -adeptos a la hegemonía cultural de izquierda para entender lo que está pasando en el país.

No son todos, claro está. Pero, francamente, no vieron venir lo de LALP, no vieron venir el triunfo de Sendic, no vieron venir que el PN iba a ser el más votado… ¿qué analizan, qué miran, que piensan?

Luego de las elecciones, arrancaron con las “sorpresas” por los resultados, o la “poca participación” de la gente – que en realidad es poca participación, en todo caso, a ciertas estructuras frenteamplistas, no a los comicios en sí -. Nunca una autocrítica. Nunca una aceptación de que están con los papelitos atrasados para interpretar lo que ocurre. Nunca un reconocimiento a que son izquierdo-dependientes en sus análisis y entonces creen que todo está bien y que la gente va a seguir votando lo que el FA proponga. Pues no. La gente votó otra cosa. CAMBIÓ las opciones. Pero ellos no vieron venir nada.

Es interesante. Porque por un lado son comentólogos que generan opinión en ciertos grupos de gente politizada, pero por otro lado no inciden en nada, porque a pesar de lo que ellos opinan, la gente votó con libertad y marcó tendencias claras y distintas a las que ellos vaticinaban: en la interna del FA, en la interna del PN, y en la relación de fuerzas generales.

La contundente señal de renovación del sistema político

Con Sendic por un lado y LALP por el otro, quedó claro que los votantes uruguayos quieren enterrar de una buena vez por todas el siglo XX político del país. Ya está con la generación de la Guerra Fría. Por supuesto, no quiere decir esto que desaparezcan las viejas generaciones. Quiere decir, en realidad, que la transición YA SE PROCESÓ en la cabeza de la gente. Sin desmerecer aportes de viejas dirigencias, el mensaje es que el protagonismo es de las nuevas generaciones. Así debe ser. Así funcionan los países. Así lo votó el pueblo uruguayo.

Por eso es que aparece tan lejano, distante, viejo, de otro tiempo, el talante, la postura, el discurso y la gestualidad de Tabaré Vázquez en la noche de las elecciones. Desde un pedestal, sin preguntas, con tono monocorde y ademanes de momia, anunció como gran cosa 10 medidas que no son nada revolucionarias; que todas podrían llevarse adelante desde ya con el FA en el poder; que no entusiasman más que a los ya entusiasmados por su candidatura. Vázquez parecía realmente una momia. Los más viejos recordarán aquellos discursos de Pacheco hacia el final de su carrera política; bueno, es lo más parecido a este Vázquez.

Es interesante: los partidos tradicionales cambian y el FA aparece como lo más conservador de todo. Se aferrarán ahora a que es desde la izquierda que se da garantía de estabilidad del rumbo general del país. ¡Increíble! Momificados en el que nada se mueva para seguir en donde están.

El reconocimiento a Jorge Larrañaga y a Lacalle Herrera 

No es fácil perder elecciones internas, y menos de la forma en que las perdió Larrañaga esta vez. Cualquiera sabe de las grandes diferencias que tengo con él. Sin embargo, quiero especialmente reconocerle su coraje, su hidalguía, su capacidad de trabajo, su entrega por la causa. El Partido Nacional, todo, lo sigue precisando electoralmente. Sin Larrañaga, no habrá triunfo posible en el ciclo electoral que se avecina.

Finalmente, el reconocimiento mayor al mejor de toda una generación entera: Luis Alberto Lacalle Herrera. Tiene la misma edad que Vázquez y por tanto, en este país, podría haber decidido seguir batallando electoralmente en este 2014. Pero en 2011, con inteligencia y generosidad, entendió que el Partido Nacional precisaba una renovación y tiempo para procesarla, por tanto debía dar un paso al costado y retirarse del protagonismo electoral. Si hoy tenemos este partido renovado generacionalmente y capaz de disputar, de verdad, las elecciones que vienen, es también porque Lacalle Herrera tuvo el coraje y la generosidad de actuar como actuó en aquella circunstancia.

Se viene un tiempo nuevo y distinto. El Partido Nacional lo enfrenta con inteligencia colectiva y abre una esperanza compartida por un país mejor. El mundo no espera. Y la gente tampoco.

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