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Las fábulas de la izquierda

12/06/2014 Sin Comentarios

Fuente: diario El País

En campaña electoral distintos actores políticos de izquierda procuran dejar establecida la siguiente realidad: el Frente Amplio en el gobierno bajó la pobreza, mejoró los salarios y repartió mejor la riqueza. Quienes gobernaron en los años noventa, el Partido Nacional entre 1990 y 1995 y el Partido Colorado entre 1995 y 2000, construyeron un país con más pobres, más desigual y con peores salarios reales.

Ahora fue Mujica quien se plegó a esta estrategia. Afirmó que “aún en la década del noventa ya con gobiernos democráticos, la economía creció en forma importante y sin embargo no pasó lo mismo con los salarios”. Pero alcanza con ir a las estadísticas oficiales del INE para verificar que la afirmación de Mujica es falsa.

El índice de salario real medido en base 100 a julio de 2008 tuvo la siguiente evolución, si tomamos el mes enero de cada año, entre 1990 y 2000: 1990, 102,65; 1991, 103,6; 1992, 107,57; 1993, 112,2; 1994, 111,04; 1995, 111,17; 1996, 108,14; 1997, 108,56; 1998, 109,95; 1999, 111,68; y 2000, 111,83. Por supuesto, la fenomenal crisis de 2002 bajó luego los salarios reales de todos los uruguayos.

De acuerdo a esos datos del INE, disponibles para todo quien quiera leerlos en su página web, es recién en enero de 2010 que se alcanza un índice de salario real (114,14) mejor al que alcanzó el país en enero de 1993. A enero de 2014, luego de más de once años de crecimiento económico excepcional en la historia del país, el índice llegó a 130,2. En los años noventa pues, cuando creció la economía también crecieron los salarios reales.

Si se consultan las cifras oficiales se podrá ver asimismo que en los años noventa bajó la pobreza: del 46% del total de la población en 1986, pasó al 26% en 1989 y llegó al 15% en 1994. Allí se estabilizó entre un mínimo de 15% y un máximo de 17% hasta el final de la década. Por lo tanto, no hubo aumento de la pobreza en los años noventa, sino una contundente disminución. Fue después, por causa de la crisis de 2002, que aumentó la pobreza. Alcanzó 32,6% del total de la población según el INE en su cálculo de 2005, y 39,9% de la población, según el cálculo con diferente metodología hecho en 2011.

Los resultados del índice de Gini que mide la distribución de la riqueza también son contundentes. No hubo una concentración del ingreso en los años noventa. Si se toman todos los resultados entre 1990 y 2010, el mejor dato es de 1993, con 0,404 y el peor es el de 2007 con 0,448. Eso quiere decir que el año de mejor distribución del ingreso fue bajo gobierno blanco y el peor bajo gobierno frenteamplista. Y recién en 2012 se logra un Gini menor a 0,4.

Los dirigentes frenteamplistas piden a la gente que tenga memoria del pasado. Pero lo hacen tomando los resultados sociales de la peor crisis reciente del país que fue la de 2002, para inmediatamente generalizar diciendo que esos fueron los resultados de toda la década del noventa. Mienten sobre lo que realmente ocurrió en esos años en los que, en realidad, todos los índices sociales fueron mejorando. Generan así un relato de la historia reciente del país que no respeta la verdad de los hechos.

Algún distraído dirá que la crisis de 2002 fue consecuencia del “neoliberalismo”. La verdad es que si hubiéramos ido más rápido y más a fondo en las reformas planteadas en los años noventa, habríamos tenido un mayor respaldo para enfrentar la debacle argentina de 2001. Pero el problema fue que desde 1985 y hasta 2005, el país sufrió de una oposición frenteamplista irresponsable, que trancó todas las iniciativas que significaran progreso social y desarrollo económico. Sin ir más lejos, en lo peor de la crisis de 2002, el candidato a presidente Vázquez alentaba el default de la deuda.

El Frente Amplio cambió solo cuando llegó al poder. Así lo reconoció en 2005, explícitamente, el actual ministro de Economía en una gira por Estados Unidos. Por ejemplo: la izquierda pasó a estar a favor de la inversión privada. Pasó a apoyar a Botnia, promovió la asociación de Ancap con empresas extranjeras, y aceptó la inversión privada en infraestructura, desde carreteras hasta el nuevo aeropuerto de Carrasco.

Pero, ¿cuánto daño causó al desarrollo y a la prosperidad del país las demoras generadas desde la máquina de impedir del Frente Amplio en los años noventa? Es sobre eso que hay que tener memoria ciudadana.

Fuente: http://www.elpais.com.uy/opinion/editorial/fabulas-izquierda.html

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