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La tradición y el cambio

23/05/2014 Sin Comentarios

Oscar Silveira

En todo su proceso histórico el Partido Nacional supo promover líderes que nos representaron y generaron una posición propia frente a los desafíos de su tiempo. Parte de esa lógica es lo que lo convierte en lo que es, un partido en el cual todos tienen cabida, un partido abierto, dinámico, pragmático pero un partido con una línea de pensamiento y acción coherente en sus muchos años de vida.

Así lo fue Oribe determinante en la constitución del Estado Oriental y continuidad del ideal artiguista, Bernardo Berro modernizando y llevando al país al primer mundo, Saravia dando su vida por una ciudadanía real, Luis Alberto de Herrera transformando al partido y creando una posición única contra el comienzo del mundo bipolar, Wilson Ferreira en el intento de adecuar y unir un país que se desangraba y Luis Alberto Lacalle llevando al Partido al gobierno y potenciando al país dentro del nuevo esquema que imponía la globalización naciente. Cuando parece darse un vacío aparece un nuevo líder que hace renacer y deja su huella. Hoy creemos en este semanario que vivimos un nuevo tiempo. El de Luis Lacalle Pou.

Hoy vemos el comienzo de otro momento clave y por tanto la constitución de un nuevo liderazgo, Luis Lacalle Pou representa la reinvención del papel de liderazgo y la creación de un puente entre el país dividido y un posible país integrado. El mundo es otro, la dinámica y las expectativas de la gente. Una generación que hizo el traspaso de la pre a post dictadura va quedando atrás y los partidos se van renovando por la biología y las expectativas de la gente.

En un momento inesperado, como es normal entre los blancos, apareció un nuevo líder hoy incuestionable mas allá del resultado del primero de junio. Y sin desmerecer a Jorge Larrañaga que tiene todo para construir su aporte y momento.

Pero fue a Lacalle Pou a quien en un comienzo se lo vio como una apuesta a futuro y en menos de un año marcó estilo y resultó el hecho trascendente de la campaña interna. Así “medio partido“ que había quedado huérfano y lastimado con la jubilación de Lacalle Herrera resultó caldo de cultivo perfecto para que desde el pie naciera una nueva figura que hace trascender al partido.

Lacalle Pou resulta síntesis y evolución de liderazgo. Resulta una modalidad y una visión diferente que cada día se ve mas patente. Representa también un fuerza de renovación conceptual del partido, de apertura y renovación programática.

Nadie duda la difícil parada que tiene compitiendo con Jorge Larrañaga, ya un líder consolidado y con ventaja natural pero lo que resulta casi increíble es cómo Lacalle Pou logró establecer una modalidad de posicionamiento y comunicación diferente. Algo impensable en términos hipotéticos. Conformó su propia personalidad política, logró ser él con la imponente sombra de su padre aún presente. Logró atraer la atención y el apoyo de gente impensable en otro momento. Logra realmente romper esquemas y muros mentales, como él dice, establece pautas de debate, compromisos y un estilo que será promedio en el corto plazo.

Así el Partido Nacional nuevamente se renueva, se prepara para cumplir la tarea que la historia le tenga asignado pero con Lacalle Pou podemos asegurarnos que tenemos Partido para rato y un referente para una nueva generación que comienza a hacerse su lugar y pide cancha.

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