Portada » ¡Apoyado!

La clase media

23/05/2014 Sin Comentarios

Juan Martín Posadas, diario El País

Durante mucho tiempo el Uruguay se definió a sí mismo como país de clase media. Quiso ser eso y se complacía en serlo. Hubo un claro proyecto político en ese sentido, condensado en un relato legitimador. Un puñado de uruguayos se escapaban de esa definición, algunos por arriba y otros por abajo, pero nadie discutía el modelo y las pocas excepciones no desmentían la realidad del mismo.

Un país de clase media tiene cosas valiosas para decir de sí mismo. Comarca sin extremos y sin extremismos, de cercanías y de equilibrios, un país de trabajadores más que de herederos. En ese Uruguay la política no era de los militares, ni de los ricos ni de los curas: era de los políticos y la política era terreno vasto y abierto, sin dominio de apellidos ni de clases sociales.

Todo eso cambió mucho. El mundo ha cambiado y el Uruguay también. Es bueno reflexionar sobre los cambios. El país de clase media se desvaneció. No sé qué dirán las estadísticas pero me parece evidente que la clase media desapareció de su lugar en el imaginario colectivo: ni nos reconocemos ya como tales ni tenemos aspiraciones de volver a serlo. El cambio está ahí, más que en las cifras del promedio del ingreso.
Varias causas explican el cambio; quiero señalar solo dos. Empiezo por la que está más cerca. Es una paradoja. El Frente Amplio, como partido confesional de izquierda, tiene un encuadre ideológico que valora fuertemente la igualdad material entre las personas. Esa convicción impulsa y define sus discursos y sus políticas. Pero a su vez, en ese mismo encuadre ideológico tradicional, la izquierda uruguaya se topa con el legado marxista de asco y rechazo a la burguesía. Y la burguesía es la clase media.

En aquel Uruguay de medianías, la mayoría de los industriales, comerciantes, propietarios y empresarios eran de clase media. El puñadito que estaba por encima buscaba parecerse y asimilarse en gustos, gastos y ambientes sociales al prototipo de uruguayo de entonces, el de clase media. Pero la clase media, estadística y culturalmente bastante homogénea (y por eso mismo igualadora) fue vista por la izquierda como la aborrecida burguesía y, por tanto, acusada de todos los males y objeto de designios de exterminio (revolución). No todo el Frente Amplio compró esos versos pero muchos sí. Eso explica mucho de los convulsos años 60 y 70 y también da cuenta de las idas y venidas del Frente en la actualidad. Esa confusión mental y política sobre burguesía-clase media ha sido una causa del mutis por el foro de aquel país de clase media.

Otra causa es de origen global. La economía de fines del siglo XX y comienzos del XXI es de naturaleza concentradora (en los países centrales y en la periferia). Los valores modélicos son los de los muy ricos, lo que es culturalmente premiado es el éxito económico, la moderación no figura en ninguna lista de valores contemporáneos. Sobretodo es un hecho que el éxito económico llega antes por el camino de las rentas que por el camino del trabajo (valor típico de clase media). En otras palabras: no existe ningún emprendimiento honesto y legal que tenga una rentabilidad parecida a la renta financiera.

País de clase media, es un recuerdo, algo que no solo se fue sino que, dados los dinamismos que operan hoy, no va a volver. Yo nací en un Uruguay y sin haberme ido voy a morir en otro. Es un hecho. Pero si todo cambió tanto no se puede seguir insistiendo en las respuestas de antes. Los uruguayos de hoy tenemos por delante la misma tarea que los uruguayos del siglo XIX: hacer el país. Soñarlo y hacerlo.

Envíenos su comentario

Agregue su comentario, o trackback desde su sitio. También puede suscribirse a estos comentarios vía RSS.