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Cabildo Abierto

23/05/2014 Sin Comentarios
Gustavo Penadés, diario El País

La convocatoria anual de los cabildos abiertos es una obligación impuesta por la Ley de Descentralización. Se trata de una instancia para que los gobiernos locales informen y rindan cuentas de las acciones llevadas adelante por los mismos durante el año. En Montevideo, la Intendencia convoca a la ciudadanía por medio de interesantes campañas publicitarias que varían cada año.

No obstante, la asistencia siempre es muy reducida. Además de alcaldes y funcionarios, hacen acto de presencia integrantes de los centros comunales zonales, algunas comisiones, ONGs y algunos pocos vecinos que acuden por propia iniciativa. Demostración del escaso atractivo de la propuesta es que, por ejemplo, el cabildo abierto correspondiente al Municipio B, que comprende los barrios de Cordón, Parque Rodó, Palermo, Barrio Sur, Ciudad Vieja, Centro, parte de La Aguada, La Comercial y Tres Cruces, se realizó en el salón principal de Club Español con de tan sólo 350 personas; siendo en un municipio en que sus habitantes son cientos de miles.

Los consejos vecinales también pasan por una crisis y a duras penas sobreviven. Comienzan sus trabajos con mucho entusiasmo y van languideciendo hasta que dejan de convocarse, o funcionan con un escasísimo número de integrantes.

Razones que explican la falta de interés hay muchas. Algunas, estoy convencido, tienen que ver con que los vecinos se dan cuenta de que las cosas importantes nunca se resuelven ahí, sino en 18 y Ejido. Y, además, la mayoría de las personas no tiene tiempo para pasarse horas en ciclos de reuniones interminables cuando ya han elegido a un intendente, treinta y un ediles, alcaldes y concejales y espera que ellos cumplan con su responsabilidad.

Con el paso de los años las palabras se han ido vaciando de su sentido natural convirtiéndose en eslóganes. Así entonces, se asegura que los “vecinos de Montevideo participan” mientras que lo que en verdad está pasando es que solamente 70.000 personas, menos del 5 % de los montevideanos, votaron el año pasado para elegir consejeros vecinales. ¿Puede afirmarse que existe real participación e interés en intervenir y que se asigna importancia a los consejos vecinales cuando menos del 5% de los montevideanos se acercó a votar?

Lo mismo pasa con el mal llamado Presupuesto Participativo, que no es ni presupuesto ni participativo. Es una pelea por unos pocos miles de pesos para acciones puntuales en cada municipio, que se pueden y deben hacer sin mediar votación. Los vecinos del Municipio B compitieron el año pasado entre la compra de instrumentos para una orquesta de niños de Ciudad Vieja (propuesta ganadora) y un estacionamiento de bicicletas, el acondicionamiento de espacios públicos del barrio Sur, la iluminación de la calle Herrera y Reissig, la mejora de la iluminación en Arenal Grande y Carlos Gardel, entre otras muchas. ¿Deben votarse esto para que se lleven a cabo?

El modelo de la participación y de la reunión permanente da muestra de agotamiento. Entiendo que llegó el momento de explorar otras posibilidades en que manteniéndose instancias de participación vecinal se avance en concentrar todos los esfuerzos en realizaciones, en hacer cosas concretas para que la gestión del gobierno de Montevideo mejore sustancialmente y se ponga freno al deterioro generalizado.

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