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Una buena y mala idea

08/05/2014 Sin Comentarios

Michael S. Castleton

El Sr. Mujica Cordano ha lanzado una idea que no deberíamos los uruguayos descartar sin considerarla seriamente.

El bueno del Sr. Mujica Cordano ha propuesto traer de la torturada Siria algunos niños refugiados de la cruenta guerra civil que acontece en esas lejanas tierras.

La primera reacción es sin duda que es mejor dedicarse a los niños problemáticos de nuestro país, que no son pocos.

Pero, el gran pero, Uruguay siempre, durante toda su historia ha sido refugio para los desvalidos, los refugiados de cuanta situación bélica ha existido en el mundo. También de otras no bélicas pero sí políticas.

Así nos acordamos de los anarquistas catalanes que con tanta generosidad y picardía acogió Batlle y Ordoñez en los albores del siglo pasado. O podemos acordarnos de los rusos que se establecieron en San Javier en las costas del Río Negro o de tantos judíos que encontraron generoso refugio en estas tierras escapando de la demencia de los nazis en Alemania.

Los uruguayos no debemos de perder esa generosidad, esa amplitud de espíritu que nos ha caracterizado siempre. Es más el que escribe nació en estas amadas tierras hijo de exilados de la proto dictadura de Perón en la Argentina.

Sería una verdadera pena que esa generosidad tan gauchezca los orientales la hayamos perdido en algún momento y por eso no seamos capaces de acoger unos desdichados niños que nada tienen que ver en la tragedia que viven.

Lo que no parece lógico, más bien es absurda, la idea de alojarlos en esa joya que es la estancia presidencial de Anchorena.

Aquí de nuevo nos chocamos con la habitual desprolijidad del pensamiento del Sr. Mujica Cordano ya que Anchorena fue una donación modal si la memoria no falla dedicada exclusivamente a residencia presidencial. De cambiar ese destino revertiría a sus dueños originales. O sea, en buen romance, Mujica Cordano otra vez hace gala de su habilidad de filósofo de boliche largando ideas sin el debido respaldo ni la debida meditación.

Pero, nuestro estado tiene muchos lugares aptos para alojar estos niños , ese no debería ser un obstáculo para que como tantas veces los orientales demostraran su proverbial solidaridad.

El INAU está perfectamente capacitado para atender esos niños y sacarlos adelante como hace con la gran mayoría de los menores a su cargo. Los menores que NO salen en el diario ni por cierto en las noticias policiales.

Entonces procuremos ayudar a estos desgraciados infantes castigados en forma tan injusta por una guerra en la que no tienen arte ni parte. Pero, hagámoslo con lógica, prolijidad y sentido común.

A veces, en este gobierno, cualidades que no han sobrado por cierto. Pero, como buenos orientales que somos siempre podemos agregarle un poco de agua y alguna papa más al puchero.

Estos niños Sirios están muy mal, abandonados de la mano de Dios, no sería mala cosa que les diéramos albergue, esa es la buena idea sin duda.

¿La mala? Hacer las cosas a lo loco en forma voluntarista sin pensar todas las etapas del proceso, cosa repito, bastante habitual en este gobierno.

Por último porqué no repensar las leyes de adopción en estos casos o ya que estamos repensar las leyes de adopción en su conjunto ya que hay muchos padres potenciales en la vuelta y muchos niños, no solamente estos refugiados sirios buscando desesperadamente quien los quiera.

Si podemos, cosa que no se duda, deberíamos.

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