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La “Neutralidad”, una obligación de los sindicatos

02/05/2014 1 Comentario

Jaime Mario Trobo

Una de las virtudes de las que liderazgo sindical de Uruguay carece elocuentemente, es la de la neutralidad política. La necesaria equidistancia que quienes reciben el honor de ser reconocidos como los “representantes de los trabajadores”, deberían tener para legitimar y rotular de insospechadas sus acciones y estrategias una equidistancia de la política partidaria, de las inflexiones ideológicas y de la intervención en los procesos electorales.

No se trata que los trabajadores, incluso sus dirigentes, no se vinculen como ciudadanos a la gran tarea de designar, mediante los mecanismos de la democracia a quienes representen a la ciudadanía en las responsabilidades de gobierno. Esa es una “obligación” que tenemos todos los orientales y por ello la participación en las instancias electorales en las que se designa funcionarios que deben ejercer la representatividad el ejercicio del voto es compulsivo.

De lo que se trata, es asumir el rol que la dirigencia sindical y los sindicatos tienen como expresión legítima del interés del trabajo, en un complejo conjunto de intereses que deben convivir en una sociedad democrática y republicana. Se trata de entender y practicar un principio elemental de convivencia que fortalezca las capacidades de “toda” la sociedad, para beneficio colectivo. Se trata de entender y practicar con tolerancia un debate, seguramente inacabable, entre el capital y el trabajo, dos componentes inseparables de la creación de riqueza. Y hacerlo supone la buena voluntad de entender las distintas visiones que puede haber sobre el desarrollo de la sociedad.

No es nuevo, y porque no sorprenda no podemos dejar de advertir su peligro e inconveniencia que la mayor proporción de “dirigentes” sindicales adhieren a un lema partidario, el Frente Amplio. Tampoco de la sórdida lucha que en las entrañas del “movimiento sindical” se desarrolla por posiciones a las que quieren acceder los Partidos Politicos que integran ese lema. La contienda, de a ratos “sangrienta” entre comunistas, socialistas, emepepistas, astoristas, radicales y otras yerbas para acumular poder y gestionar recursos, manejar negociaciones, fortalecer la influencia sobre economías sectoriales, etc. está claramente de manifiesto, se vé, y para algunos es natural. Desde ese escenario, dirigentes, grupos de los mismos, sindicatos o la propia central han perdido el pudor y expresan a voz en cuello su “adhesión” al partido que gobierna y su interés en que lo siga haciendo.

Esto por supuesto se constituye en una descalificación de las demás fuerzas políticas que como nuestro Partido Nacional tiene mucho para ofrecer desde el lugar en el que la ciudadanía los ubique.

Un grupo de compatriotas, investidos de una representación sindical, se entrometen en la política y practican la demagogia más hiriente para la convivencia democrática, emitir credenciales de sensibilidad, humanismo y corrección ideológica a quienes no integran un Partido que es el que ellos votan. El eufemismo que expresan cuando declaran que prefieren la continuidad del Frente Amplio en el gobierno a cualquier otro, es una impúdica forma de pronunciarse a favor de unos y en contra de otros, a partir de allí el trabajador que no lo acompañe con su voto será un “paria”

En este tema, yo no admito concesiones. No podemos callar ante la persistente prédica ideológica y electoral que la gran mayoría de los dirigentes sindicales que se reparten el poder en la central practican. Rechazamos, en nombre del derecho que tenemos todos los Uruguayos a decidir quien nos gobierne, que quienes tienen la sartén por el mango, tanto de los intereses del capital como de los del trabajo, sean quienes, quieran imponer un interés sectorial como doctrina única, y mas aún cuando ni para la apariencia se respeta la división que debe haber entre la ideología y la gestión de intereses de un colectivo tan rico y vasto como el de los trabajadores.

La “Neutralidad” política y electoral de los sindicatos es una obligación democrática y republicana.

1 Comentario »

  • Martha Olivera Escuder :

    No podemos tener una doctrina única ni ser gobernados por los sindicatos representantes de un solo partido. Los sindicatos tienen que representar solo los intereses de los trabajadores sin interesar su filiación partidaria.

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