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Crispación

11/04/2014 Sin Comentarios

Jaime Mario Trobo

La crispación recorre los territorios de varios de los países de Latinoamérica, y una especial muestra se encuentra en algunos, cuyos gobiernos proclaman compartir la ideología y los propósitos del denominado Socialismo del Siglo XXI. En algunos escenarios, la confrontación encapsulada en discursos y procederes de gobernantes ya vuelca su corrosivo líquido que inunda la sociedad y la prepara para catástrofes.

Es lo que ocurre en estas horas en Venezuela, situación que penosamente no han dimensionado adecuadamente los gobiernos “aliados” de la sucesión del Chavismo, que ha inaugurado esta nueva fórmula para construir en un mismo espacio geográfico dos sociedades, una cargada de rencor y hasta odio que domina y somete a otra, a través de la construcción de escenarios en los que quienes no comparten las proclamas del Gobierno son réprobos y deben admitir su condición secundaria.

El discurso sistemático del “nosotros y ellos” es el veneno que enferma las sociedades, es el escudo que crea el poderoso para acumular su poder y para garantizarse parapetándose detrás de los cuerpos de mentes enajenadas, supervivencia, su poder, y disfrazando el ejercicio sin límites del mismo en la adhesión a una causa justa, capitar soldados capaces de cualquier cosa.

Quien duda que la dolorosa situación actual de Venezuela resulta de la sistemática puesta en escena de la dicotomía entre dos sociedades, los buenos y los malos, los patriotas y los traidores, los sensibles y los inhumanos, los egoístas y los solidarios, los anti imperialistas y los gusanos, y pueden identificarse decenas de estereotipos que se contraponen para alimentar la confrontación y llevarla hasta los límites del odio.

La construcción de un comienzo de la historia en la que los héroes de carne y hueso de hoy, han recibido de los de los orígenes de la independencia, por imposición divina dotes y derechos y han sido encomendados a continuar una magnifica obra inconclusa, acompaña la marcha que se abre paso con la crispación.

Esta realidad que sufren varios países de nuestra región presenta su producto más acabado en la grave situación de violencia que vive Venezuela. Una realidad desde la que se puede esperar cualquier cosa si no se descubren los fogoneros y se procura su regresión. Pero también amenaza a otras sociedades donde con menor intensidad, pero con la misma dirección, la crispación se abre paso.

La tolerancia y aún el aplauso al discurso excluyente que inauguró el chavismo en Venezuela, muestra la falta de madurez cívica y de carácter para defender los valores de una sociedad democrática en la que la tolerancia sea un axioma.

Como participen los gobiernos de la región en la solución de la grave crisis venezolana, hablará de su capacidad e interés en fortalecer principios de convivencia elementales para un desarrollo democrático. Pero también como se expresen sus líderes, como reaccionen ante la tentación de generar confrontaciones en el seno de la sociedad para justificar sus discursos, estarán demostrando que tan lejos están de recorrer el camino que transitó Hugo Chávez con los resultados que hoy se expresan dramáticamente.

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