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La izquierda y el reparto de riqueza

27/03/2014 Sin Comentarios

Editorial, diario El País

Entre 1990 y 1995 gobernó el Partido Nacional y entre 1995 y 2000 el Partido Colorado. Los años noventa son siempre señalados por la izquierda como la causa de muchos males actuales de la República. De esta forma, el Frente Amplio se quita responsabilidades propias por malos resultados de políticas públicas de hoy, a la vez que culpa a los partidos tradicionales por un pasado lleno de falencias.

Uno de las aseveraciones preferidas sobre esos años es que por aquel entonces la riqueza se repartió mal y el pueblo se empobreció. Es un argumento perfecto porque calza con lo que la izquierda quiere definir como marco de enfrentamiento en las próximas elecciones: nosotros, los frenteamplistas, que repartimos la riqueza y somos justos porque además nos preocupamos de los más pobres, nos oponemos a ustedes, los partidos tradicionales, que cuando gobernaron hicieron que se enriquecieran unos pocos en desmedro de todo el pueblo. Con matices y énfasis distintos, todos los dirigentes del Frente Amplio reproducen esta idea.

El problema es que es una idea falsa. No responde a lo que ocurrió efectivamente en los años noventa. Claro, repetida miles de veces, es una mentira que empieza a cobrar fuerza de verdad para muchos. Pero sigue siendo una mentira.

Un interesante trabajo de 2012 del Instituto de Economía analiza la desigualdad del ingreso en Uruguay entre 1986 y 2009. Señala que en el período 1986-1994 “el ingreso per cápita del hogar creció a altas tasas (7% en términos anuales) (…) este período puede ser considerado “pro-pobre” ya que el ingreso del estrato más bajo creció a un ritmo mayor que el correspondiente a los tramos más altos”.

El mismo trabajo presenta dos datos bien sabidos de los especialistas de este período. Primero, que en el período 1986- 2009 el mejor guarismo del índice de Gini, que es el índice más conocido que mide la desigualdad de los ingresos, es el del año 1993. Segundo, que los tres peores resultados del Gini son los años 2006, 2007 y 2008. Esto quiere decir que cuando peor se repartió la riqueza en el Uruguay, desde 1986, fue en tres de los cinco años del gobierno de Vázquez.

Por otro lado, sabido es que en los últimos cincuenta años no hubo mayor caída de la pobreza que la que abarca el período 1986- 1994, cuando se pasó de 46% a 15% de pobres en todo el país. Hasta 1999, la pobreza se mantuvo en el eje del 17%. Dio un salto terrible luego de la brutal crisis de 2002. El índice de Gini por su parte, se mantuvo más o menos estable en toda la década.

Finalmente, cuando se trata de comparar cómo se salió de las dos peores crisis de estos años, la de 1982 y la de 2002, el estudio que citamos señala lo siguiente: “En 1986 el ingreso de los hogares era todavía más bajo que el nivel anterior a la crisis, y lo mismo ocurrió en 2006. No obstante, mientras la recuperación del ingreso fue más rápida para los hogares pobres en la primera de las crisis, durante el segundo episodio el patrón de recuperación fue más regresivo”. Esto quiere decir que la recuperación del ingreso fue más rápida bajo gobierno colorado (1986), que bajo gobierno frenteamplista (2006).

¿Qué significan todos estos datos e índices salidos de textos académicos? Significan que nada permite afirmar que los años noventa fueron los de la concentración de la riqueza en pocas manos y los de la multiplicación de la pobreza. Al contrario: en cinco de los diez años noventa, hubo políticas “pro- pobre” según el estudio del Instituto de Economía. Comparativamente, en tres de los diez años de gobierno frenteamplista fue cuando peor se repartió la riqueza del país.

Asumir estos resultados con honestidad intelectual generaría un enorme problema para los dirigentes frenteamplistas. Es como con la caída del muro de Berlín: tendrían que pedir disculpas y admitir que se equivocaron durante años. En realidad, no lo van a hacer. Insisten entonces en mentir sobre los años noventa: es más fácil y da resultados electorales rápidos porque permite demonizar al adversario.

El problema con esta actitud no es solamente que la democracia pierde calidad en sus debates. El problema es que este análisis ideologizado nos impide hacer una valoración objetiva y provechosa de las políticas sociales de los años noventa. Porque a pesar de las mentiras de la izquierda, los datos muestran que ellas fueron exitosas.

Fuente: http://www.elpais.com.uy/opinion/editorial/izquierda-reparto-riqueza.html

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