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Derecha e izquierda, izquierda y derecha

14/03/2014 Sin Comentarios

Oscar Silveira

Si hay algo que marca el debate político casi a niveles futbolísticos es la distinción sobre derecha e izquierda. Más allá que a quienes le incomoda lo que les toca pretendan desconocer esa distinción, está tan vigente que no podemos hacer como si no existiera.

Supuestamente nace de la Revolución Francesa y el lugar que se sentaban los revolucionarios y los conservadores. Si vamos a su obra, más que sus palabras, no me gustaría estar en ninguno de los bandos.

Con el correr del tiempo, se han ido cargando de un contenido discursivo y de posición frente a los temas. Siendo hoy casi un sinónimo entre la dicotomía liberal – socialista. Más allá que como siempre resaltaba John Galbraith era significativo que esa dicotomía tenía sentido totalmente diferente en EUA con el resto del mundo, dónde hasta hoy los “liberales“ son los “socialistas“.

A diferencia de esta última dicotomía (liberal-socialista) que se sustenta en una base filosófica y política, el derecha e izquierda en definitiva no es otra cosa que una simplificación de trinchera, pues todos sabemos que no es blanco y negro, ni el progreso es lineal, ni todo lo pasado fue mejor.

La importancia de esta identificación, es que quien le da contenido y sentido es quien ganó en la construcción del relato de la realidad; al igual que la idea que “los ganadores, escriben la historia“. Acá los ganadores en el debate público construyen una escena y reparten los papeles. Le dan contenido y ponen en el incómodo lugar a la minoría. Así la izquierda es buena y la derecha mala. No le den vuelta, así es y ahí estás.

Si sos un abnegado militante de la izquierda, ya sea frenteamplista o similar no importa lo que hagas, sos parte de los buenos y si no sos de izquierda sos malo. Así te sientas conforme con la identidad de derecha o no, no importa siempre tendrás que empezar pidiendo perdón y justificándote que no sos realmente malo, insensible e irresponsable. Si luego de eso, quizás solamente quizás te darán una oportunidad de probar que podes ser bueno a pesar de no ser izquierdista. Aunque, al final, quizás seas un izquierdista que aún no se dio cuenta…

Así el “saber popular“ establece que la izquierda es humana, sensible y solidaria y la derecha todo lo contrario o peor. Obviamente eso no concuerda con la realidad de las posiciones, que siempre son más complicadas de encasillar. Así hoy vemos que la izquierda, supuestamente “protectora de los derechos humanos“ y quien “salió en defensa de la democracia“, defiende la indefendible represión en Venezuela. Izquierda buena, derecha mala: oposición venezolana manipula la revuelta para quitarle el legitimo poder a Maduro. Listo. Así piensan e imponen su relato, palabras o palabras menos es lo que dice la Senadora, Primera Dama y posible candidata a Vicepresidente en la edición última de Búsqueda.

A pesar de sucesivas disociaciones como la anterior, la fuerza de la etiqueta no se debilita y en el cada vez mas simplificador debate político es un instrumento ideal para cortar grueso y calificar o descalificar a cualquier actor público.

Conservadores y progresistas funciona en la misma lógica, por mas que sea mas preciso y uno pueda utilizarla para analizar las posiciones concretas. El uso común termina siendo un sinónimo y un excelente método para ubicar los contendientes en el debate.

Claro que esa distinción por otro lado, agrupa. Así los seguidores de uno u otro van aceptando la etiqueta y la digieren más fácilmente que el actor político. Así de un lado y otro le suman sentido, haciendo más difícil romper la estructura de la comunicación. “¿Qué hace este que es de los nuestros, intentando atraer a los otros?“. La Biblia y el calefón en 140 caracteres.

En ese sentido no se puede ser inocente, las etiquetas orientan el sentido del debate, no se van fácilmente; son parte de la realidad. Es una distancia del que va primero, como las zancadas que Bolt te saca en los primeros metros. Si no incluimos esta premisa en la forma de comunicar, armar la estrategia y en el intento de imponer una agenda de temas vamos seguramente a la derrota.

Cómo pelear esa desventaja, primero reconociendo y haciendo las necesarias justificaciones: somos buenos, sí somos buenos, buenos buenos, de verdad buenos pero somos buenos por esto y esto. Y no te lo digo hoy, te lo repito mañana y te lo recuerdo pasado. Segundo no confrontando, ya esa batalla está perdida. Hay doblar la apuesta, hay que seguir e intentar subir el nivel, hay que estribar en las descalificaciones para fortalecer nuestra acción positiva y constructiva. Y en tercer lugar hay que ser muy consecuente, transparente y coherente.

Para terminar con algo de humor, no debemos perder la esperanza aunque el “Sr. de la Derecha“ en el remate de los aviones de Pluna era la esperanza de la izquierda y miren como terminó.

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