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No es posible

06/03/2014 Sin Comentarios

Luis Alberto Lacalle Herrera

Seguridad y educación son los temas que monopolizan las conversaciones de carácter político-electoral. Frente a la actual situación los ciudadanos quieren creer que hay una solución para estas preocupaciones, que podemos volver a vivir en un país donde se pueda caminar sin miedo por la calle, ir al Estadio y sin temor, recibir una educación con valores y capacidades laborales modernas. Recuperar el orgullo de poder decir que no hace falta pagar para recibir una enseñanza de primera, señalar a propios y ajenos que en nuestro país es verdad aquello de que, en la línea de salida de la vida, todos parten con las mismas aptitudes, valores y destrezas para lograr lo que deseen.

Los candidatos deben de ser explícitos y creíbles en el análisis de este tema, alejarse de las vaguedades y los lugares comunes, para proponer cosas concretas para hoy y para mañana, en una labor convincente y de ancha base. En este planteo debemos de ser muy sinceros: con el Frente Amplio gobernando no es posible llegar a una solución de fondo en la enseñanza. Lo decimos con fundamento, a partir de señales inequívocas y concretas. El tiempo del F.A. en la conducción del país ha sido más que suficiente para probar esa imposibilidad.

El balance de lo hecho contando con la suma del poder, recursos muy abundantes y las que creíamos eran buenas relaciones con las gremiales docentes es negativo. Ni esto ni aquello ni lo otro fueron suficientes. No saben, no quieren o no los dejan.

La convocatoria presidencial del día inaugural, al grito de “educación, educación, educación” suena hoy como patética lamentación de impotencia. Poderes jurídicos, todos. Los de rango legislativo y los administrativos, las mayorías para nominar y para sustituir. Poder material es decir dinero, recursos, en cantidades no imaginables siquiera en anteriores administraciones. ¿Qué uso se hizo de estos instrumentos?

Los hechos responden con inigualable elocuencia. Una nueva ley de educación incorporando a directores elegidos por los docentes fue la gran noticia. Pagaron viejas deudas con los gremios y escamotearon a los gobernantes elegidos democráticamente la conducción de nada menos que la educación pública. Detengámonos en este aspecto.

La anterior ley exigía que los seleccionados por el gobierno tuvieran un cierto nivel profesional. Hubiera sido bueno elevar esa exigencia, reclamar más años de experiencia o más altos niveles de ejercicio docente, pero nunca escamotearle a los gobernantes elegidos por la ciudadanía la facultad de designar a sus representantes. Apenas se cedió esta parte del poder democrático a las corporaciones docentes, atención del gobierno del Dr. Vázquez, se pudo advertir que el FA infligía un daño casi irreparable a la estructura del gobierno de la educación. Lo de los recursos es patético. La fijación con el famoso porcentaje muestra la frivolidad de tal medición. Nadie dijo nada acerca de la buena administración de esos recursos ni resultados. Así tenemos, diez años después, liceos y escuelas que no pueden abrir por el deterioro de sus locales y maestros que se inician con 18.000 pesos de sueldo.

¿Y hacia adelante? Las perspectivas no son las mejores si nos atenemos a las expresiones del Dr. Vázquez. Cabe aquí una breve digresión acerca del nuevo estilo del mencionado. No sabemos por qué pero su estilo ha derivado a expresiones que no eran habituales en un hombre reposado y bien educado. La amenaza de que habrá “lola” si se quiere discutir de educación, más allá de lo ininteligible del término, parece una concesión al estilo mujiquista y confrontativo que nada bueno augura. Vázquez entrego la educación a los gremios y nada indica que se haya arrepentido del error. Si lo hizo por PLUNA, bien podría repetirlo en este tema.

Las organizaciones sindicales –no los docentes– el puñado que dirige, han dado muestras de no haber comprendido lo importante del tema ni el papel que les corresponde. Ya anuncian, para la semana entrante que, por oponerse a un plan de mejora diseñado y aprobado por los legítimos jerarcas, no habrá clases. No han bajado a tierra ni escuchan el clamor de la gente por una educación de calidad.

No se engañe nadie, el tema está en todas las familias, en todas las mesas y reuniones. En todos los niveles se sabe que no hay mañana sin conocimiento. Es el único capital que realmente vale. No hay salario bueno sin saber hacer algo en forma eficiente. Los salarios buenos nacen del valor agregado a los productos o servicios que es el único camino de desarrollo de nuestra economía. Buenos salarios que, a su vez, son los que pueden mejorar la recaudación del BPS y por ende, financiar las futuras jubilaciones. Lo de la educación no es tema de poca monta. Pero otro gobierno del Frente no nos da garantías de encararlo en serio. Solo promesas de más dinero en burla del contribuyente que quiere que le demuestren eficacia en lo que se hace con sus pesos. ¿Pueden hacerlo los otros partidos?

Creemos que sí, que serán capaces de convocar a la gente de buena voluntad de todos los rumbos, que somos mayoría absoluta, incluidos frentistas. Creemos que cuando los docentes adviertan que es un rumbo sano y genuino para lograr el principal objetivo que todos queremos: formar mejores seres humanos alrededor de valores morales y capacidades técnicas, acompañaran. Pero con el F.A. al mando está probado que no es posible.

Fuente: http://www.elpais.com.uy/opinion/no-posible.html

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