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Por la positiva no es debilidad

21/02/2014 Sin Comentarios

Editorial, Oscar Silveira

Como en la columna anterior, intentaré profundizar en algunas de las características más representativas de la campaña de Luis Lacalle Pou. En ésta ocasión vale escribir sobre lo que significa la actitud que el candidato sintetiza con la frase “por la positiva“.

Mientras Tabaré Vázquez promete que quienes lo critiquen van a “tener lola“, Luis Lacalle Pou se planta en una modalidad un poco más dificil de cumplir. Todos sabemos que reaccionar al ataque es lo más natural del mundo, lo difícil es sacar algo positivo de tanta negatividad reinante.

Ya lo hemos dicho, la política es una herramienta de acuerdo, la confrontación no es su único medio de acción, aunque hoy lo parezca. Hay quienes dicen que no rinde en votos, no creemos que sea cierto. Mi interpretación es que se ha transformado en un lugar común, algo fácil de decir pero que luego pocos logran. La falta de coherencia es su punto débil, no es estratégico sino táctico.

En ese sentido, la próxima campaña electoral nos enfrentará a un cruce de caminos. Credibilidad y consistencia.

La sociedad (la no politizada) parecer estar, sin mucha esperanza y un poco de frustración, esperando mensajes conciliadores desde la política. Aunque es también claro que esa respuesta no puede ser cándida ni débil, mas bien todo lo contrario. La fortaleza que dan las convicciones y los argumentos afianzados.

Lo anterior parece convivir con la necesidad de encontrar con una visión crítica de la situación en que vivimos, que lo interprete, represente y además presente propuestas realizables para revertirla.

Frente al momento que vivimos, comprometerse en una actitud positiva  no significa marcar una afinidad política de interés electoral ni pasar de inocentes. Implica una posición justa, acorde a lo que requiere la ciudadanía. Mantener ese difícil equilibrio, en medio de la dinámica electoral, hablará de su fortaleza y convencimiento. Una gran prueba, consigo mismo o más él y la ciudadanía: credibilidad.

¿Es una decisión inteligente? Creo que sí. Todo indica que está prohibido caer en el simplismo de la confrontación banal, del discurso vacío y para la tribuna. Quien lo haga, por necesidad o reflejo seguramente pise terreno peligroso, salvo que logre llevarse consigo al resto.

Luego de al menos una última década ha quedado demostrado que el desarrollo de un país, y su necesaria integración como sociedad, no se construye desde la confrontación. Sólo un amplio acuerdo nacional logra el crecimiento sustentable que un país requiere.

La actual crisis social y cultural requiere de nuestro mayor esfuerzo. Debemos construir una nueva cultura inclusiva, superadora y proactiva. Debemos recuperar, como ciudadanos conscientes y activos, la soberanía popular hoy manejada por una coalición corporativa de intereses políticos, sindicales y empresarios. Todo eso solamente se hace desde una actitud realmente positiva, sin mochilas y con la fuerza del que ve mas el mañana que el pasado.

El Partido Nacional debe ser el partido capaz de diseñar políticas de Estado y herramientas efectivas de gobierno. Apostar al bien común, el fortalecimiento de las instituciones y la creación de ciudadanía. Ese es el desafío personal y grupal que comenzamos a caminar junto a Luis Lacalle Pou.

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