Portada » Importa

La calidad de vida y la solidaridad social no se sostienen en el aire

19/02/2014 2 Comentarios

La calidad de vida y la solidaridad social no se sostienen en el aire. Si queremos una vida mejor para todos los uruguayos, tenemos que producir más y conseguir ser competitivos en un mundo cada día más exigente. Para tener una sociedad más justa hay que distribuir, pero eso no alcanza para asegurar a todos un auténtico bienestar. La economía uruguaya ha crecido en los últimos años, pero todavía falta mucho camino por recorrer.

Tener un país productivo exige, antes que nada, bajar nuestros costos en relación a los costos de nuestros competidores. Para que eso ocurra, el Estado tiene que dejar de ser un mal socio de nuestros emprendedores. Necesitamos bajar el costo de las tarifas públicas, reduciendo el peso de los impuestos encubiertos. Necesitamos controlar la inflación con instrumentos que no afecten gravemente el tipo de cambio. Necesitamos generar una gran “devaluación logística”, creando las condiciones para realizar la inversión en infraestructura que no se hizo en años. Necesitamos recuperar nuestras carreteras, cada día más usadas y deterioradas, así como desarrollar una red ferroviaria al servicio de la producción. Necesitamos recuperar el dinamismo de nuestros puertos.

Mientras no hagamos esta clase de esfuerzos, nuestras perspectivas de crecimiento seguirán siendo muy dependientes del precio internacional de los productos agrícolas. Y como ese es un factor que los uruguayos no controlamos, seguiremos siendo demasiado vulnerables a cualquier cambio en el contexto.

Tener un país productivo también requiere recuperar la ecuanimidad en el manejo de las relaciones laborales. La inversión y el empleo se resienten en un clima hostil. Necesitamos reglas claras y estables que traten de manera equilibrada a todas las partes.  Necesitamos una cultura de negociación y acuerdo que sustituya a la actual cultura del conflicto. Necesitamos convenios colectivos que incorporen cláusulas de salvaguarda ante eventuales cambios en la situación. Necesitamos revertir las anomalías que atentan contra la libertad de trabajo, como el decreto sobre ocupaciones aprobado durante el gobierno de Tabaré Vázquez.

Un país productivo necesita además una política comercial bien organizada, que sea dirigida desde un Ministerio de Relaciones Exteriores que haya recuperado su protagonismo. El Uruguay es hoy un país comercialmente aislado, rehén de un Mercosur que se ha desnaturalizado. La política exterior fundada en afinidades ideológicas, que fue impulsada por los últimos dos presidentes, ha generado muchos daños. Necesitamos menos diplomacia presidencial y más diplomacia profesional. Necesitamos una diplomacia más centrada en lo comercial y mejor conectada con los agentes económicos. El Uruguay no es un país que tenga protagonismo en los grandes asuntos de la política internacional, pero enfrenta grandes desafíos de política comercial. Tenemos que movilizar a nuestra gente más preparada para atacar esos problemas.

Un país productivo también necesita políticas sectoriales que favorezcan el desarrollo del agro, la industria y los servicios. El aumento de los precios internacionales ha disimulado algunos hechos preocupantes, como el debilitamiento de nuestra producción de carne. La industria turística sigue siendo muy dependiente de la región y ha sido sacudida por las decisiones de nuestros vecinos. Lo mismo ocurre con un sector tan importante como la construcción. Necesitamos medidas que ayuden a superar esos desafíos y que permitan avanzar en la diversificación de nuestra actividad económica. Para eso también hace falta avanzar en el desarrollo de la ciencia y la tecnología como parte de la estrategia productiva.

2 Comentarios »

  • Milton :

    Evidente que un equilibrio en las cuentas del gobierno es necesario para poder controlar la inflación. Caso contrario corremos siempre detrás. Saludos Milton

  • Gini Cay :

    Abrir los mercados, bajar aranceles, reducir, reducir y reducir el gasto público, liberar de impuestos a pequeños y medianos emprendedores y fundamentalmente, dejar de imprimir papelitos de colores desde el Banco central, detener la inflación legislativa limitándola a normas de conducta para otorgarle operatividad al judicial y al mercado, que en definitiva, contrariamente a lo que se cree es el Estado, el Mercado sí somos todos. (No va a haber otra forma de aguantar la crisis que tenemos en puerta)

Envíenos su comentario

Agregue su comentario, o trackback desde su sitio. También puede suscribirse a estos comentarios vía RSS.