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Temas electorales

07/02/2014 Sin Comentarios

Luis Alberto Lacalle Herrera, diario El País

Faltan pocos días para que la campaña electoral entre en la recta final. Creemos oportuno señalar algunos temas —de distinto calibre e importancia— que requieren solución legal. Uno de ellos porque se ha cuestionado fundamentalmente la adjudicación de bancas por la Corte Electoral, otros son de nuestra iniciativa en el Senado y nos parece que pueden ayudar a mejorar el funcionamiento del cuerpo electoral.

El distinguido y prestigioso Dr. Guillermo García Costa y el no menos destacado Profesor Rodolfo González Risotto han publicado una obra jurídico-política de enorme trascendencia en la que señalan defectos formales y sustanciales al criterio con el que se cumple el mandato constitucional de “representación proporcional integral”, considerado la base de nuestro régimen representativo y por ende, cimiento de legitimidad del parlamento. Se trata de un estudio profundo y fundado, de indudable originalidad y que podría haber variado la adjudicación de bancas en las elecciones de 1958, 1966 y 2009, es decir en las que al partido mayoritario le fueron adjudicadas bancas que llegaban a la mayoría absoluta, a pesar de no haber recibido el 50% de los votos .

No ingresamos en dar o quitar razón a los distinguidos compatriotas, simplemente ponemos una marca de atención a la Corte Electoral y a los partidos políticos, en año electoral y en un tema de primerísima importancia. Seguramente que se desatará una interesante discusión al respecto, pero en una materia tan delicada lo que hace falta es certeza. La materia electoral, según la Constitución, requiere de las leyes que la regulen una mayoría de 2/3, la más alta de nuestro sistema, justamente para estos casos y para que las decisiones que se adopten tengan la más ancha base. Después de todos los argumentos debemos desembocar en una ley que resuelva en uno u otro sentido, pero que aclare con tiempo un punto vital. De no resolverse así, estaríamos ante la inédita situación de que un candidato a legislador perdidoso, cuestionara, ante la Suprema Corte, la legalidad de la adjudicación de bancas. En uno u otro sentido, se precisa, con ancha base, una ley. Hay tiempo y seguramente que habrá conciencia de lo trascendente del tema.

Nos preocupa el tema del costo de las campañas electorales. Tenemos internas, generales y —seguramente— balotaje. Unos meses después, municipales. Sabemos lo que cuestan y también sabemos que lo que el Estado asigna no alcanza. ¿No alcanza? Seguramente que si no cambiamos el sistema, la respuesta será negativa, pero no es irremediable que se continúe como hasta ahora. Hemos presentado dos proyectos de ley que pretenden encarar este problema, por lo menos, en la instancia de las internas. En estas vota menos del 50% del electorado y por lo tanto es relativamente fácil llegar a la gente sin TV ni radio. Por lo menos así lo hacíamos hasta 1966 o 1971. Lo que proponemos es simple y está vigente en otros países: no se admitirá otra presencia de los candidatos en TV y radio que no sea en las estaciones del Estado, las que gratuitamente donaran espacios que la Corte Electoral distribuirá.

Nos parece una forma sencilla de ahorrar millones. Es más, nos atreveríamos a decir que se podría aplicar este mismo sistema en octubre, pero conociendo a nuestros compatriotas y su temor a los grandes cambios, consideramos posible legislar este año para las internas. Este es un de los proyectos, el otro, vista la poca recepción que tuvo este, resuelve acortar los tiempos de las campañas publicitarias.Finalmente hemos propuesto que, una vez conocido el resultado de las internas, los candidatos surgidos de ellas deban presentar a la Corte Electoral un resumen breve de sus propuestas de gobierno, las que se publicarían como se hace con el padrón electoral y se colgarían en la red informática. Que todos sepamos lo que se comprometen a hacer en caso de ser elegidos los candidatos a Presidente y que lo hagan en cuatro carillas mejorara grandemente el proceso de selección de nuestro primer mandatario. No pensamos en interminables volúmenes de programa, solo diez o doce compromisos concretos, que nos permitan comparar antes de elegir, que nos habiliten a reclamar al elegido al final del gobierno, que creen el clima para un debate serio…

Escribimos estas líneas en la esperanza —débil— de que generen interés de los medios y los legisladores, de la gente que reclama mejores políticos y posiciones más claras, de quienes quieren saber antes de prestar por cinco años su porción de poder. Una o dos leyes no solucionan los defectos de nuestro ejercicio democrático, pero lo mejoran. Entrado el mes de marzo y levantado el receso se puede acordar la mayoría especial que requieren estas propuestas. Esperamos que por lo menos se consideren, se discutan y se las mejore.
Son sugerencias abonadas por la experiencia e impulsadas por el sincero sentimiento de mejorar y fortalecer nuestro sistema de gobierno y fomentar la participación política de más ciudadanos, tarea a la que hace ya una vida que nos dedicamos.

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