Portada » ¡Apoyado!

“¿Quién le mandó preguntar eso?”

12/12/2013 Sin Comentarios

Antonio Mercader, diario El País

Tabaré Vázquez entró en campaña pisando fuerte con los periodistas. Quizás recordó el antecedente de José Mujica llamándolos “nabos” (esta semana los trató de “bobos”) o el de Lucía Topolansky que acusó a gente de esta casa de “hacer politiquería barata”. No cabe duda: está de moda denostar al comunicador, al que pregunta en nombre de la opinión pública, al que ejerce su derecho a informar y estar informado.

Cualquiera de los tres nombrados entiende eso, pero es más fácil aporrear al mensajero en vez de contestarle. Fue lo que hizo Vázquez cuando un periodista de Florida le pidió que enumerara las drogas que, al igual que la marihuana, estaría dispuesto a regular si llegara al gobierno. La pregunta tenía filo pues Vázquez apoyó el proyecto sobre la marihuana y —quizás sin pensarlo— agregó que algo similar podía decidir con la cocaína. Ese fue un desliz muy comentado por lo que el periodista hizo bien al darle al candidato la oportunidad de aclarar si regularía también la cocaína.

“¿Qué otras drogas”, preguntó el periodista floridense. Ahí Vázquez se desencajó. Su habitual sonrisa bienhechora se tornó sarcástica al acusar al periodista de hacerle un mandado a alguien. “¿Quién le mandó hacer esa pregunta?”, consultó entre irritado y sobrador el candidato. “Nadie”, respondió el periodista y se entiende que haya respondido así dada la indignación que debió causarle un exabrupto que lo puso a la altura de un simple peón que obedece órdenes y es incapaz de obrar por sí mismo.

En verdad, lo que ese periodista debió replicarle a Vázquez fue que la pregunta se la mandaban hacer miles de uruguayos inquietos con la inminente despenalización de la marihuana y con la posibilidad de que se intente hacer lo mismo con la cocaína. Eso es algo que todos quieren saber y que tarde o temprano el candidato del Frente Amplio deberá explicar por más reacio que se muestre a debatir con sus competidores o a afrontar entrevistas de prensa poco complacientes.

Es probable que el petulante gesto de Vázquez ante la prensa de Florida se inspire en la línea que, con aparente éxito, practicó Mujica en el pasado al maltratar a varios periodistas. O tal vez tome el ejemplo de la reciente reacción de Topolansky ante la publicación de los índices de repetición y deserción de los liceos ordenada por la justicia a instancias del suplemento “Qué Pasa” de EL PAÍS. Con su clásica falta de sutileza la senadora acometió a los comunicadores que lograron desvelar esos índices que, dicho sea de paso, preludiaron las noticias del desastre de Uruguay en las pruebas Pisa.

Aquí coinciden las conductas de Vázquez y Topolansky. En su particular concepción, los periodistas —al menos los que se salen del trillo y quieren saber algo más— no piensan con su propia cabeza y son algo así como sicarios a las órdenes de una causa política. Integran además una suerte de conjura —“el eje del mal”, expresión de una antigua ministra de Vázquez— montada por neoliberales y derechistas para devaluar la imagen de los dirigentes de izquierda. Por eso hay que castigarlos.

En suma, mal comienzo para Vázquez. Acostumbrado a la adoración de los suyos —evidenciada en el reciente congreso en donde actuó al estilo de una estrella hollywoodense— se enoja con los periodistas que le preguntan sobre cosas de las que no quiere hablar. Lo de la droga es sólo una de ellas. Hay muchas más.

Envíenos su comentario

Agregue su comentario, o trackback desde su sitio. También puede suscribirse a estos comentarios vía RSS.