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22/11/2013 Sin Comentarios

Agustín Tajes

Las diferentes ideologías que dominaron el espectro político en el mundo durante el Siglo XX, se caracterizaron básicamente en los diferentes tipos de sociedad que proponían, el modelo de estado que iba a gobernarlas y las relaciones entre los ciudadanos y ese estado.

En ese contexto, mientras se iban estableciendo regímenes democráticos en diferentes lugares del Planeta y consolidando los ya existentes, fueron surgiendo algunas propuestas que tenían una serie de puntos en común, como ser un estado que asumía el poder absoluto, como único camino posible para lograr la felicidad del pueblo y que se organizaría como una sociedad hormiguero, donde los ciudadanos deberían abandonar cualquier tipo de individualidad, para convertirse en un ser social, lo mismo que las hormigas en sus hormigueros. Esas ideologías, de raíz socialista, muy similares entre sí, que fueron expuestas en su esencia por Aldous Huxley, allá por 1930 en su clásico “Un mundo feliz”, se fueron diferenciando por algunas características, como ser el nacionalismo de unos, o el internacionalismo de otros, o sus estructuras del estado, pero con un factor común, como es el de un férreo poder totalitario, que reduce la libertad del ser humano a cero.

Luego vendría la división de totalitarismos de izquierda o de derecha. Es notable que la segunda guerra mundial comienza gracias a un pacto entre un régimen de derecha y otro de izquierda, que lideraban Hitler y Stalin, pero que luego, con el desarrollo y desenlace de la misma, se termina con la demonización de una y la apertura del camino hacia el intento de dominación mundial de la otra.

En ese camino y después de todo un proceso que conocemos, pese al derrumbe del socialismo real en Europa, acá en estas latitudes seguimos sufriendo a quienes pretenden transformar a nuestro país en esa sociedad hormiguero, que fue el modelo dominante en medio mundo durante algunas décadas y que fracasó rotundamente en su propósito de construir “el mundo feliz” que criticaba    Huxley en su libro.

Una de las características del régimen totalitario marxista leninista, ha sido (y sigue siendo) la definición de “socialista” a cada actividad que se desarrolle en el estado donde ejercen el poder. Esto es más notorio en todo lo que tiene que ver con los cuatro pilares de la doctrina Grmsci – cultura, educación, medios y religión – de modo que hay una música socialista, una poesía socialista, una educación socialista y así en todos los aspectos, incluyendo a las FFAA y la Justicia.

Por eso no puede asombrarnos que después que Lucía Topolansky clamara por unas FFAA que apoyen el “proyecto” y Constancia Moreira hiciera lo propio con la Justicia, sobre la que expresó que debiera depender del Poder Ejecutivo, ahora nuestro Presidente se descolgó con la necesidad de crear una universidad socialista.

Leíamos en UNoticias, que nuestro mandatario “brindó una entrevista en su despacho de Torre Ejecutiva al medio brasileño “Carta Maior” para un “especial ” sobre el antropólogo del vecino país Darcy Ribeiro.”

En esa entrevista manifestó que tenemos “un mundo de izquierdas potentes, como las que se mueven en América del Sur pero que tienen un debe muy profundo en materia de teoría”

También expresó que “la formación universitaria de carácter contemporáneo, adolece en gran medida que está “embebida” de capitalismo en todas partes y tiende a reproducir cuadro intelectuales, académicos, que en definitiva terminan siendo intelectuales al capitalismo”.

Por eso su propuesta es que “Los socialistas tenemos que fundar nuestras propias universidades y formar a nuestra gente, no mandarlas a formar en el capitalismo y pretender después crear socialismos con esa intelectualidad, sé que es muy tajante pero es uno de nuestros debes”

Si hay un prohombre que no figura en el discurso de la izquierda uruguaya es José Pedro Varela. Está claro que la definición que él le dio a la educación en nuestro país, ha sido el faro que la ha alumbrado hasta nuestras épocas y que funcionó maravillosamente hasta que la izquierda, en su trabajo de transformarla en una herramienta de lavado de cerebros, arrasó con uno de los tres principios fundamentales del sistema vareliano, como es la laicidad. Para colmo, Varela logró llevar adelante e implementar su reforma gracias a la sociedad que construyó con un gobernante de facto como fue el Coronel Lorenzo Latorre, que tuvo la virtud de entender la visión de aquél y darle los medios para concretarla.

Democracia republicana y liberal es la antítesis del sistema totalitario, que pretende implantar el socialismo marxista leninista que nos gobierna y paulatinamente lo han ido haciendo público en sus propuestas. FFAA adictas para sustentar el proyecto, Justicia sometida para ignorar el Estado de Derecho, sin el cual la democracia republicana es una parodia y ahora universidades socialistas, para formar profesionales e intelectuales dogmáticos que, paradojalmente, sería institucionalizar la negación del intelecto.

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