Portada » ¡Apoyado!

Dos horrores

21/11/2013 Sin Comentarios

Pablo Da Silveira, diario El País

En el correr de pocas horas los uruguayos fuimos enfrentados a dos horrores. Uno fue la divulgación de las cifras de repetición en Secundaria. El otro fue la cadena de declaraciones de diferentes autoridades que salieron a justificar lo injustificable.

Entre quienes lo hicieron figuran el presidente de Secundaria Juan Pedro Tinetto (que ahora hace pronósticos sombríos sobre el posible uso de las cifras), el dirigente de FENAPES José Olivera (que quitó valor a los datos con el argumento de que no hay nadie que sea neutro) y la primera dama y primera senadora del Frente Amplio, Lucía Topolansky, que calificó de “politiquería barata” a un episodio protagonizado por un equipo de periodistas profesionales y un juez de la República.

Los dos horrores son preocupantes, pero el segundo es más serio que el primero. El fracaso de los últimos dos gobiernos en materia educativa es un hecho triste y cargado de consecuencias negativas, pero puede revertirse con una buena política educativa. En cambio, la cadena de declaraciones impresentables que siguieron a la divulgación de los datos es un signo de debilidad de nuestra cultura política.

Alguien podría pensar que apenas se trata de una nueva aplicación del viejo principio: “no hay mejor defensa que un buen ataque”. Dado que las cifras divulgadas revelan el fracaso rotundo de los últimos dos gobiernos, los principales responsables de ese fracaso, que deberían estar renunciando en masa si tuvieran algo de respeto por sus cargos, salen a culpar al mundo para intentar zafar. La responsabilidad no es del señor Tinetto, que lleva décadas ocupando puestos de responsabilidad en Secundaria, ni del sindicalista Olivera, que se dedica a combatir con saña cualquier intento de mejora educativa, ni de la senadora Topolanski, que lleva una vida aliada a las corporaciones sin exigirles nada. No, la culpa la tienen los partidos de oposición, la prensa y hasta la justicia. Cuando dentro de pocas semanas se conozcan los nuevos resultados de PISA, la culpa también la tendrán los organismos internacionales.

Si sólo fuera esto, apenas sería ridículo. Pero el problema es que la cadena de respuestas incluye dos ideas muy peligrosas. La primera, manifestada por Olivera, es que podemos ignorar cualquier afirmación que nos incomode, porque nadie habla desde una posición neutra. Si el que habla no es un aliado, simplemente podemos ignorar lo que dice. La consecuencia de adoptar esta visión es que la sociedad se queda sin debate público. Si sólo vamos a reconocer como real aquello que nos favorece, entonces ya no existirán hechos comunes. Y quienes piensen distinto ya no serán nuestros interlocutores, sino enemigos a destruir.

La segunda idea peligrosa es una extensión de la anterior: dado que sólo hay intereses, y dado que no hay ningún territorio común, las instituciones no merecen respeto. O, mejor, sólo merecen ser respetadas en la medida en que nos sean útiles. Casi al mismo tiempo que la senadora Topolansky calificaba la decisión de un juez de “politiquería barata”, la publicación Mate Amargo, portavoz del MLN, acusaba a la Suprema Corte de Justicia de ser “el brazo gordo de la derecha”.

Todo esto plantea una pregunta inquietante: ¿cómo actuarán el MLN, el Frente Amplio y sus aliados cuando les toque salir del gobierno? ¿Volverán a atacar a las instituciones porque ya no les servirán?

Envíenos su comentario

Agregue su comentario, o trackback desde su sitio. También puede suscribirse a estos comentarios vía RSS.