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Otro lío con Argentina

15/11/2013 Sin Comentarios

Jaime Mario Trobo

Las medidas Argentinas que virtualmente impiden el paso de las mercaderías de sus exportaciones por puertos uruguayos, significan una decisión claramente hostil contra nuestro País y en especial contra nuestra economía. Es increíble que ya avanzado el Siglo XXI, aparezcan los fantasmas del XVIII o anteriores que operaban x los intereses bonaerenses y contra los de Montevideo, y esto ocurra no solo con perjuicio para el Uruguay sinó también con grave perjuicio para los exportadores argentinos. Los unicos beneficiarios que aparecen son los puertos brasileños y aunque parezca mentira podria beneficiarse tambien flota de bandera venezolana que resolviera opoerar en la región.
Estamos ante un problema muy serio, pues nuestra política de puertos, que se orientó a partir de las decisiones del gobiernomdel Partido Nacional, ha permitido que el sector publico se reformara, persiguiera la eficiencia, cumpliera adecuadamente su rol y compartiera seriamente con el sector privado la responsabilidad del desarrollo de una actividad  connatural a nuestra situacion geografica. Las multiples inversiones y sus resultados en divisas, empleo, desarrollo, constituyen un patrimonio que debe preservarse como sea.
Sin pretender causar alarma, debe asumirse el problema como muy grave y no se pue ni debe minimizar. A pesar que algun jerarca se apresure a decirlo. La verdad de la dimension del problema no se puede edulcorar.

Lamentablemente, el interlocutor en la gestion de estos intereses es el gobierno actual de la Argentina, que padece de “fobias” y conduce en cooperativa de intereses de dudosa transparencia, sus asuntos relativos a los ríos sobre los que tenemos responsabilidad común. Este episodio no es otra cosa que un acto de la obra que incluye los temas del Rio Uruguay, los del Rio de la Plata, los canales de navegación, las obras en los puertos, los peajes, etc. etc., temas en los cuales es muy dificil identificar, por lo sinuoso de su transito, un camino realmente cooperativo que responda a intereses nacionales y no personales o de grupos empresariales con fuerte influencia en el gobierno.

Por ello es dificultosa la gestion de nuestros legítimos intereses, pero no por ello se debe apaciguar el énfasis, la persistencia, la inteligencia negociadora y la revisacion de las conductas de nuestra parte que pueden haber concedido a esa política de patota espacios para su expresión. Cada vez que un tema de trascendencia, que debe gestionarse en ambitos formales, se entrega al coloquio personal e irresponsable de quienes no tienen competencias formales, ni actúan a la luz del derecho que se ha creado para conducir las relaciones con otros estados, se ofrece un flanco de debilidad cuya recomposición costará mucho. Por ello en este tema como en otros que sabemos que transitan crisis de riesgosas consecuencias debe actuarse con profesionalidad, patriotismo y transparencia, sin ocultar con chabacanos encuentros la trascendencia de los mismos. La suerte del interés nacional no se gestiona al lado de un parrillero o en torno a rueda de copas.

Ahora bien, en este tema en particular, el del transporte de carga fluvial, así como hoy Argentina ha descubierto un flanco para dañarnos, o someternos  al chantaje en otros temas, debemos mirar hacia adentro y ver si no estamos ofreciendo nosotros mísmos algunas debilidades. Preguntemonos por que practicamente no existe la flota de  bandera uruguaya, no basta con afirmar que como no tenemos flota, si se nos exige firmar el acuerdo de Mercosur sobre transporte maritimo, no vamos a poder transportar carga alguna. Debemos analizar las razones por las que la bandera uruguaya no es atractiva o conveniente y seguramente los armadores de la region o de otras zonas nos dirán de nuestra incapacidad para atraer inversiones, de las condiciones excluyentes que tiene la legislacion actual de embanderamiento y como el problema de hoy se suma a los que ya exísten que no fomentan la existencia de una flota mercante nacional. No será que también en Uruguay, en ocasiones, corporaciones o intereses sectoriales logran reservarse cuotas que afectan los generales y esto tambien debe ofrecer transparencia

Responsabilidad y seriedad para defender el interés nacional hacia afuera y hacia adentro. Esa es la unica fórmula que ofrecera resultados.

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